Así combate el terrorismo, la piratería y el tráfico de personas nuestra Armada en el Estrecho

COPE habla con el capitán de corbeta del buque Atalaya, que ha patrullado en agosto el Estrecho, el Golfo de Cádiz y el Mar de Alborán

 

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Jefe de Internacional de COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 09:24

“La zona del Estrecho es uno de los puntos calientes de nuestra geografía, es un embudo donde se concentra todo el tráfico marítimo procedente del Mediterráneo y del Atlántico, y no es difícil encontrar embarcaciones dedicadas al tráfico de personas y de sustancias ilícitas”, cuenta el capitán de corbeta Álvaro Calderón Izquierdo, comandante del patrullero Atalaya. Este buque ha pasado la mayor parte del mes de agosto patrullando el Estrecho, el Golfo de Cádiz y el Mar de Alborán dentro de la misión de vigilancia y seguridad marítima de la Armada.

Explica el comandante del Atalaya que “España es una nación singular por su dimensión marítima porque la extensión de nuestras costas cuadruplica los kilómetros de las fronteras terrestres, es un enclave geoestratégico de primer nivel, gran parte del tráfico marítimo mundial pasa por nuestras costas y puertos, y tenemos una de las flotas pesqueras más importantes de Europa”. Las características del medio marino y su enorme extensión “hacen muy difícil su control” -señala- por lo que “es muy fácil que aparezcan riesgos y amenazas para la seguridad nacional”.

Según el capitán de corbeta Calderón, la labor fundamental que lleva a cabo el Atalaya -en esta misión- es contribuir “al conocimiento del entorno marítimo para asegurar la protección de las líneas de comunicación marítima y las infraestructuras críticas, y prevenir actividades ilícitas como el terrorismo por vía marítima, la piratería, los tráficos ilícitos de sustancias y personas, la pesca ilegal, y la protección del patrimonio subacuático.”.

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El Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima de la Armada divide nuestras aguas en cuatro zonas (Estrecho, Cantábrico, Mediterráneo y Canarias) en las que mantiene 24 horas al día, 365 días al año medios para realizar esta misión y actuar ante una incidencia.

El patrullero Atalaya lleva a bordo una tripulación compuesta por 47 personas, con un equipo operativo de seguridad del que forman parte siete infantes de marina encargados de proporcionar protección y seguridad al buque. Dispone de armamento pesado y ligero, con un cañón de tres pulgadas, y dos ametralladoras de 12,7 milímetros.

Esta nave ha participado también en los últimos años en el despliegue que hace semestralmente la Armada en el Golfo de Guinea para actividades de apoyo al plan de diplomacia de la defensa. El comandante del patrullero dice que -en este caso- “se trata de defender los intereses marítimos nacionales en la zona porque tenemos intereses pesqueros y tráfico marítimo de hidrocarburos, y contribuimos a la prevención de los conflictos en esta región especialmente sensible”. La Armada adiestra y asesora a las fuerzas armadas de esos países “para que desarrollen capacidades por ellos mismos”.

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