ROZALÉN CONCIERTO (Crónica)

Rozalén debuta en el WiZink Center con un concierto cargado de emociones

Jessica Martín.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 00:47

Jessica Martín.

Rozalén ha vivido esta noche lo que le parecía un "milagro": cantar por primera vez en el WiZink Center madrileño. Lo ha hecho emocionada y agradecida durante un concierto "inolvidable" en el que ha celebrado todo "el esfuerzo" en compañía de tres artistas invitados, Kevin Johansen, Abel Pintos y Kase O.

Los seguidores de Rozalén sabían que hoy era un día muy esperado para ella porque así lo ha anunciando la cantautora desde que supo que actuaría ante miles de personas en la misma ciudad que no hace mucho, ha recordado, la acogió en algunas de sus pequeñas salas de música en vivo.

Por eso, a la cita ha llegado visiblemente emocionada. Tanto, que ha roto a llorar en cuanto se ha dirigido a su público: "Hoy va a ser una noche muy especial.", ha subrayado tras proclamar que el concierto serviría para celebrar "la vida", pero también "el trabajo y el esfuerzo", causantes en gran medida de que haya agotado las entradas, como ya hizo en las dos actuaciones de noviembre de 2017 en el Teatro Circo Price, también enmarcadas en la gira "Cuando el río suena...".

A lo largo del concierto, la de Letur ha presentado la mayoría de las canciones que forman parte de ese último álbum -disco de oro y número uno en ventas- junto a su inseparable Beatriz Romero, quien ha trasladado cada palabra pronunciada al lenguaje de signos.

"La puerta violeta", un tema feminista repleto de metáforas que dan "un portazo al machismo", ha abierto un concierto en que se han lanzado otros muchos mensajes sociales.

"Mientras que exista la desigualdad real y sigan asesinando a mujeres en casa creo que es importante posicionarse", ha recalcado Rozalén, que también ha decidido cantar al inicio "Vivir", cuya letra está dedicada a las mujeres que sufren cáncer de mama.

A pesar de los nervios, la cantante ha logrado cumplir un propósito que creía complicado, transmitir la sensación de estar "en el salón de casa", el lugar perfecto para contar tres historias familiares que "dolieron" en el pasado y a las que ahora pone música: "El hijo de la abuela", "Justo" y "Amor prohibido", la canción que narra el romance de sus padres. "Es difícil a veces abrirse tan en canal, pero no me arrepiento", ha dicho con la voz temblorosa.

Por su "río de canciones" también han pasado algunas pertenecientes a trabajos anteriores, como Ahora" ("Quién me ha visto...", 2015), "Para los dos" ("Con derecho a...", 2013) y "Berlín", un tema recogido en su segundo álbum que forma parte de la banda sonora del filme "Perdiendo el norte".

Uno de los momentos más divertidos lo ha marcado la canción "Las hadas existen", para la que la manchega ha invitado a subir al escenario a una treintena de niños que se encontraban entre el público, un gesto que ya se ha convertido en un "clásico" de sus directos.

Después, el invitado ha sido otro, el cantautor estadounidense nacionalizado argentino Kevin Johansen, con el que ha interpretado "Antes de verte", un tema pícaro y pegadizo tan bien recibido por los asistentes como dos conocidas versiones de artistas de otra generación a los que también admira: "La belleza", de Luis Eduardo Aute, y "Volver a los 17", de Violeta Parra.

La segunda sorpresa llevaba por nombre el de Abel Pintos, uno de los cantantes más populares del momento en Argentina, quien se ha subido al escenario para cantar "Asuntos pendientes" junto a la anfitriona, que lo ha definido como una persona "de luz".

La última voz en unirse ha sido la de Kase O., el responsable de "una revolución musical y social", según la protagonista de la noche, que ha interpretado a dúo con el rapero la canción "Mazas y catapultas".

Para el final se ha reservado Rozalén tres temas que no necesitan presentación: "80 veces", "Saltan chispas" y "Comiéndote a besos".

Sin embargo, la verdadera despedida ha llegado después de "Dragón rojo" y "Vuelves" con "Girasoles", un himno de ritmo latino que alaba a la gente "buena", a los que "gastan su vida" al servicio del progreso humano.

Con esa gran dosis de optimismo y más palabras de agradecimiento Rozalén ha puesto fin a su fiesta "milagro": "Gracias por permitir que lo que más feliz me hace en la vida, cantar y contar, pueda ser mi trabajo. Es la mayor lotería".

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