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MEMORIA HISTÓRICA

Un diálogo entre víctimas y verdugos del nazismo como receta frente al olvido

"Apareció la Gestapo y se lo llevó", relata Yvonne Cossu-Alba hablando de su padre, miembro de la resistencia francesa al nazismo que se dedicaba a falsificar documentos para los jóvenes opositores y que murió en el campo de concentración de Neuengamme, en Hamburgo (Alemania).,La escucha con atención Barbara Brix, hija de un oficial alemán de las SS que pertenecía a los llamados "comandos de la muerte", quien a su turno explica como su padre participó en la batalla de No

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 05 mar 2020

"Apareció la Gestapo y se lo llevó", relata Yvonne Cossu-Alba hablando de su padre, miembro de la resistencia francesa al nazismo que se dedicaba a falsificar documentos para los jóvenes opositores y que murió en el campo de concentración de Neuengamme, en Hamburgo (Alemania).

La escucha con atención Barbara Brix, hija de un oficial alemán de las SS que pertenecía a los llamados "comandos de la muerte", quien a su turno explica como su padre participó en la batalla de Normandía, donde tras quedar herido le amputaron las piernas. "Y nunca me atreví siquiera a preguntarle: papá, ¿dónde perdiste las piernas?", recuerda hoy.

Cossu-Alba y Brix han participado esta tarde junto a Jean-Michel Gaussot y Ulrich Gantz en un franco diálogo enmarcado en el ciclo "Memoria, resiliencia y superación de resentimientos de guerras", organizado por la Fundación Pere Tarrés y la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU.

Gaussot y Cossu-Alba son hijos de miembros de la resistencia francesa que sufrieron los horrores de Neuengamme, mientras que los padres de Brix y Gantz pertenecieron a las SS; pero hoy, tras unos años de relación, cultivan su "amistad" chapurreando frases en inglés o francés, las lenguas que usan para intentar entenderse.

El objetivo de la charla era el de permitir al peculiar cuarteto de amigos compartir sus experiencias de "superación de resentimientos", con el objetivo de fondo de que la Historia, con H mayúscula, no quede en el olvido.

Con esa meta ha abierto Gantz su baúl de los recuerdos: solo una vez ya fallecido su padre supo de su trayectoria, incluida su participación en por lo menos una ejecución masiva que acabó con la vida de 68 personas, unos hechos que la Justicia alemana investigó durante dos décadas sin hallar las pruebas suficientes para sentenciarlo culpable.

Explorar la biografía de su progenitor le ha hecho romper relaciones con su hermano, que ya no le dirige la palabra, pero pese a lo complicado de su situación personal decide seguir adelante: "No tengo el poder de devolver la vida a los muertos, pero sí les puedo manifestar mi respeto explicando la verdad de lo que ocurrió", ha apuntado a preguntas del público que le escuchaba.

Brix ha relatado cómo, pese a formar parte de los "comandos de la muerte", el suyo fue "un buen padre" que le trasladó su pasión por la historia y la literatura.

Y ha comentado que no fue hasta el movido 1968 cuando se atrevió a achacarle "con crueldad" lo poco que entonces sabía sobre su pasado nazi: "Me dijo que no podía entenderlo. Y ahí se quedó el conflicto", ha ahondado.

Una vez muerto supo de su presencia en al menos una ejecución masiva, algo que dice que todavía no consigue asimilar.

Gaussot, por su parte, nunca conoció a su padre, que "murió literalmente de hambre" en el campo de Neuengamme a pocos días del fin de la guerra.

De su implicación política solo sabe que colaboraba de alguna forma con los servicios de inteligencia británicos y sin embargo, sin haberlo podido conocer ni saber a qué se dedicaba exactamente, afirma que su recuerdo lo ha convertido en la persona "más importante" de su niñez y adolescencia.

Cossu-Alba sí conoce detalles de la implicación de su progenitor en la resistencia, no en vano ella, con solo ocho años, sellaba algunos de los documentos confidenciales que corrían por su casa.

El resentimiento por los horrores sufridos por su padre le hicieron no querer durante años aprender el idioma alemán, hasta que explica que se dio cuenta del error de identificar una lengua o una nación entera con el nazismo.

Un sonoro aplauso, muestra de la sincera complicidad reinante en la sala, ha dado por concluido un coloquio que, en palabras de Brix, "ha valido la pena" celebrar pese a remover por dentro a los implicados.

Al emocionado acto de esta tarde lo seguirá otro que se llevará a cabo el próximo miércoles 11, en ese caso sobre víctimas y verdugos del franquismo.

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