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CÓMIC DE LA CALLE (Entrevista)

Ángel de la Calle lleva la transición española al cómic

El dibujante Ángel de la Calle abordará la transición de la dictadura a la democracia española en su próxima novela gráfica, que cierra la trilogía de "Momentos épicos" del siglo XX, integrada por "Modotti" y "Pinturas de Guerra".,Nacido en la localidad salmantina de Molinillo de la Sierra en 1958 y residente en Gijón desde niño, De la Calle ha buscado destacar los procesos históricos en los que se mueven los personajes de sus historietas en formato libro.,Fas

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:32

Juan González

El dibujante Ángel de la Calle abordará la transición de la dictadura a la democracia española en su próxima novela gráfica, que cierra la trilogía de "Momentos épicos" del siglo XX, integrada por "Modotti" y "Pinturas de Guerra".

Nacido en la localidad salmantina de Molinillo de la Sierra en 1958 y residente en Gijón desde niño, De la Calle ha buscado destacar los procesos históricos en los que se mueven los personajes de sus historietas en formato libro.

Fascinado por el siglo pasado, en el que "pasó de todo", el autor ha considerado que los "tres momentos épicos" de la historia contemporánea son los años previos a la segunda guerra mundial, los movimientos revolucionarios iberoamericanos de los 70 y la transición española.

Son precisamente esos "momentos" los que adquieren casi la misma relevancia que los personajes, tanto en la biografía de la fotógrafa Tina Modotti, que abrió la saga, como en "Pinturas de Guerra".

En una entrevista con EFE, el autor ha dicho que en sus novelas gráficas busca contar historias que provoquen una reflexión política, social e ideológica en sus lectores y por ello sus personajes son consecuencia de una época.

En "Modotti, una mujer del siglo XX", publicada por Sins Sentido en 2003, traducida a varias lenguas y reeditada en 2007 y 2011, se destaca, además de la personalidad de esta polifacética mujer, el ambiente de bohemia y vanguardia que le acompañó en las distintas ciudades en las que pasó parte de su vida.

La segunda obra de la trilogía, "Pinturas de Guerra", publicada en España, Francia, Italia, México, Cuba y Argentina, aborda los convulsos años setenta en Sudamérica y la vida de los exiliados en París en un clima algo sórdido.

Ganadora en 2018 del premio a la mejor obra de autor español del 36 Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y a punto de editarse en Grecia, "Pinturas de guerra" construye un puente que une las capitales de Uruguay, Chile, Argentina, España y Francia.

El propio autor se dibuja a si mismo como el personaje que llega a París para escribir la biografía de la actriz norteamericana Jean Seberg, fallecida en extrañas circunstancias, y se encuentra con un grupo de artistas plásticos exiliados sobrevivientes de los centros de tortura de las dictaduras iberoamericanas.

Con estos mimbres, construye una trama que adquiere tintes de novela negra y en la que se mezclan falsificadores de arte, agentes de la CIA y funcionarios del gobierno francés corruptos.

Es una ficción que tiene mucho de realidad, incluso los tres artistas, la chilena del Mir, el argentino Montonero y el uruguayo Tupamaro, son personajes reales que hacían performances "revolucionarias" pintando rostros atormentados en los muros de las calles de París.

Después de un tiempo desaparecieron sin que se supiera nada más de ellos, se cree que algunos regresaron a sus países, pero sus vidas están sumergidas en un halo de misterio, ha dicho el autor.

De la Calle ha recordado que siendo adolescente despertó a la realidad el 11 de septiembre de 1973 con el golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende en Chile, momento que considera "el nacimiento del neoliberalismo".

El ilustrador, que combina su actividad profesional con la organización de la Semana Negra de Gijón, en la que se desempeña como director de contenidos, ha admirado los movimientos culturales y artísticos de Sudamérica surgidos en la década de los sesenta.

"Me interesan esos años en los que los jóvenes salían a las calles y los artistas estaban comprometidos con el cambio social y político", ha afirmado.

El autor ha dicho que casi todos esos jóvenes eran hijos de republicanos españoles en el exilio, o de italianos que huyeron del fascismo y que los mejores artistas estaban en Buenos Aires, en el Instituto Di Tella, en Montevideo y en Santiago de Chile.

"Allí y en California, no en Nueva York, como se cree", ha asegurado.

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