Un medicamento común podría frenar el tumor cerebral más agresivo: la esperanza llega desde lo inesperado

La hidralazina, un medicamento usado desde hace décadas para la hipertensión, ha demostrado en laboratorio que detiene la proliferación del glioblastoma

FUNDACIÓN LA CAIXA


Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el

3 min lectura

En el botiquín de muchas casas hay un medicamento común, la hidralazina, utilizado durante décadas para tratar la hipertensión arterial y la preeclampsia. Millones de personas lo han tomado para mantener su tensión a raya, pero la ciencia acaba de descubrir que podría tener un segundo y poderoso uso: combatir el glioblastoma, el tumor cerebral más común y letal. Este hallazgo, que parecía improbable, abre una nueva e ilusionante vía terapéutica contra una enfermedad con pocas alternativas.

IRB BARCELONA


Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Science Advances ha desvelado este potencial oculto. Los investigadores no solo han conseguido entender por fin cómo funciona exactamente la hidralazina, un misterio que persistía pese a su uso extendido, sino que han encontrado una aplicación que podría cambiar la vida de miles de pacientes. El fármaco ha demostrado ser capaz de frenar la multiplicación de las células cancerosas de este agresivo tumor, al menos en el laboratorio.

El secreto revelado por una ‘etiqueta molecular’

Para resolver el enigma de su funcionamiento, el equipo científico ha desarrollado una versión modificada del fármaco, bautizada como HYZyne. Esta molécula es idéntica en su efecto a la hidralazina, pero con una diferencia clave: lleva incorporada una etiqueta molecular que actúa como un rastreador. Gracias a esta ingeniosa técnica, los investigadores han podido seguir su rastro dentro de las células y observar con qué proteínas interactuaba.

El seguimiento ha revelado que la hidralazina se une de forma selectiva a una enzima llamada 2-aminoetanetiol dioxigenasa (ADO). Esta enzima juega un papel crucial en el organismo, ya que funciona como un sensor de oxígeno que ayuda a regular la presión arterial. Cuando la hidralazina la bloquea, los vasos sanguíneos se relajan y se dilatan, lo que provoca el descenso de la tensión arterial que se busca en los pacientes hipertensos.

La conexión inesperada con el cáncer

Este descubrimiento ha sido la pieza clave que ha conectado la hipertensión con el cáncer cerebral. Estudios anteriores ya habían apuntado que el glioblastoma depende en gran medida de una actividad elevada de la enzima ADO para poder crecer y expandirse. Con esta información, el equipo se ha planteado una pregunta lógica: ¿qué pasaría si se usara un fármaco que bloquea la ADO, como la hidralazina, directamente sobre el tumor?

Los científicos han llevado esta hipótesis al laboratorio, tratando cultivos de células de glioblastoma con hidralazina. Los resultados han sido contundentes: las células tumorales entraban en un estado de senescencia, es decir, "prácticamente dejan de multiplicarse". El avance del cáncer se ha visto frenado en seco. Lo más sorprendente es que el efecto se mantenía durante varios días con una única aplicación del fármaco.

Una sola dosis es suficiente para mantener este efecto durante varios días"

Un futuro prometedor, pero con cautela

A pesar de lo alentador del hallazgo, los autores del estudio insisten en la necesidad de ser cautos. Estos resultados se han obtenido en el laboratorio y todavía queda un largo camino para poder aplicarlos en pacientes. El siguiente paso será investigar cómo actúa la hidralazina en organismos completos y, finalmente, iniciar los ensayos clínicos en personas para confirmar su eficacia y seguridad en este nuevo uso.

Hospital Universitario Virgen del Rocío. Unidad de Comunicación


Sin embargo, la hidralazina cuenta con una ventaja fundamental que podría acelerar todo el proceso. Al ser un medicamento que lleva años en el mercado, "su perfil de seguridad está bien establecido". Esta circunstancia, según los expertos, "podría agilizar notablemente la transición hacia ensayos clínicos", ya que se conoce muy bien cómo reacciona el cuerpo humano a esta sustancia, sus dosis adecuadas y sus posibles efectos secundarios.

Podría agilizar notablemente la transición hacia ensayos clínicos"

El descubrimiento tiene, por tanto, un doble valor. Por un lado, abre una nueva esperanza terapéutica para uno de los cánceres más difíciles de tratar. Por otro, al desvelar el mecanismo de acción de la hidralazina, permite explorar nuevas estrategias para tratar la hipertensión y otras dolencias relacionadas con la presión arterial, como la preeclampsia, de una forma mucho más precisa y dirigida.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.