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FERIA DE OTOÑO

Triunfó la independencia… de Perera en Las Ventas

El extremeño salió a hombros con la bandera de España tras cortar dos orejas en Las Ventas.

 Foto: @InfoMAPerera / Vídeo: LASVENTAS.COM

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Sin complejos. Aupado a hombros con la bandera que nos une. La de España. Porque este sábado en Las Ventas lucieron con más brillo si cabe las enseñas nacionales que siempre prenden de los balconcillos de tendidos, gradas y andanadas. Así abandonó Miguel Ángel Perera la plaza de toros de Las Ventas. A hombros y luciendo nuestra bandera. En estos tiempos convulsos, su independencia sí triunfó. Una independencia que le puso cuesta arriba una temporada que ha acabado con la cumbre de este sábado en Madrid. La culminación a una idea y una forma de ser.

"Caracorta" salió fiel a su estirpe. Frío y abanto de salida. Sin querer saber nada de nadie. Solo después de pasar por el caballo y ser lidiado de forma perfecta por Javier Ambel se comenzó a vislumbrar la calidad que poseía el toro del Puerto. Lo vio Perera, que brindó al público. La primera tanda para acompañar, las siguientes para mandar. Estuvo Perera perfecto en las alturas que demandaba el toro. Rotundo por el lado derecho, ligando y llevando hasta el final la embestida. La primera serie al natural el toro la tomó más dormido. Pero el imán que posee el extremeño en su muleta obró el milagro. La siguiente retomó el nivel de las tandas a derechas. Un final en un palmo de terreno, engarzando los muletazos sin solución de continuidad acabaron con un revolcón por querer Perera rematar el de pecho sin rectificar el sitio que pisaba. Una estocada perpendicular necesitó de dos golpes de descabello. No fueron óbice para que se pidiese y concediese la oreja.

Se protestó la vareada conformación del cuarto. Su astifina testa no vino acompañada de remate en sus carnes. Lo cuidó Perera en varas y le dio inteligentemente distancia en lo cites de las tandas. Al toro le faltaba empuje a partir del segundo muletazo, cuando se acaba la inercia. Sin embargo la virtud de Perera radicó en empujarle hacia adelante. Pulso y mando para conseguirlo. Al natural se abría más el del Puerto, por lo que la ligazón fue más complicada al tener que rectificar terrenos el torero. El astado cantó la gallina cuando se vio sometido y por eso el final de faena no mantuvo el nivel de intensidad alcanzado anteriormente. Un pinchazo y una estocada arriba volvieron a desatar otra petición mayoritaria que el palco atendió. La oreja como premio y la Puerta Grande como recompensa a una tarde pletórica de sitio y firmeza de Perera.

El resto de la corrida fue otra historia muy distinta. Más en la línea Atanasio salió el segundo toro. Un animal más alto de cruz que nunca quiso entregarse en la muleta de Juan del Álamo. Sin embargo, al diestro salmantino le faltaron recursos técnicos para domeñar la descompuesta embestida de su oponente. No todo son derechazos o naturales como él intentó. 

El quinto fue un toro que traía 633 kilos a sus lomos. Pese al tonelaje, el del Puerto de San Lorenzo tuvo motor para mover tanta carrocería. Juan del Álamo se volvió a mostrar espeso de ideas. Muchos pases, mucha disposición pero poca resolución. Todo en un tono muy gris y amontonado. La faena nunca rompió como merecía el toro y la ocasión. Paso en falso para Juan del Álamo.

No comenzó con buen pie la lidia del tercero. Blandeó y pese a que el palco intentó aguantarlo, no tuvo más remedio que asomar el pañuelo verde. El sobrero lució la divisa de Santiago Domecq. Un burraco que nunca humilló ni siguió las telas con celo. Alberto López Simón planteó el trasteo entre las dos rayas pero sin respuesta del toro cuando busco el cite al pitón contrario. El animal siempre se venía por dentro. Labor insípida del madrileño.

En el sexto volvimos a ver la cara más esperanzadora de López Simón. El sexto de El Puerto humilló una barbaridad. Alberto aprovechó esa virtud y la repetición en la embestida del toro para engarzar varias tandas a derechas muy ligadas y jaleadas desde los tendidos. Prendió la llama de la esperanza hasta que el toro se rajó. Tampoco la espada viajó certera para recomponer el idilio de López Simón que mantuvo con Madrid.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, sábado 30 de agosto de 2017. 6ª de Feria. Tres cuartos de plaza.

Toros del Puerto de San Lorenzo, bien presentados pero de desiguales hechuras y juego. Destacaron el primero, de nobles y profundas embestidas, el enclasado cuarto y el sexto, de buen pitón derecho. El resto, de menos prestaciones.

Miguel Ángel Perera, oreja tras aviso y oreja.

Juan del Álamo, silencio y silencio tras aviso.

Alberto López Simón, silencio tras aviso y saludos tras aviso.

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