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EN 'LA NOCHE' CON ROSA ROSADO

Abuelos de adopción

Una iniciativa en Internet permite a familias con abuelos lejos o fallecidos que personas mayores de 50 años cumplan con ese rol

 
  • Redacción

María tiene 38 años y dos hijos: Samira, de 7, y Lucas, de 5. Sus abuelos viven en Polonia y solo ven a sus nietos una vez al año. Para María, esta figura familiar es muy importante. Quería para sus niñosa a "alguien que les diera cariño, que estuviera con ellos, que les aportara esa paz, quietud y tranquilidad que tiene un abuelo". Y en estas, conoció la web quierounabuelo.es, una iniciativa para que personas mayores de 50 años hagan de abuelos de niños que tienen esa figura lejos de ellos, o ya fallecida.

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Así es como Mari Carmen, de 79 años, entró en la vida de Samira y Lucas. Según ha contado María en 'La Noche' con Rosa Rosado, esta señora tiene "una vitalidad que ya la quisiera yo para mí, es supermotivadora y le gusta hacer cosas con ellos". Los niños, antes, preguntaban a María por qué sus abuelos no iban a las fiestas del colegio o de fin de curso. Eso sí lo echaban de menos", afirma su madre. Ahora, con Mari Carmen "se llevan muy bien". "A ellos les encanta que les cuente cosas, están expectantes con ella, la escuchan. Yo creo en los proyectos intergeneracionales, me gusta mucho vincular personas mayores con los pequeños, incluso conmigo", explica María.

La figura de Mari Carmen tampoco ha supuesto un problema para su abuela biológica, que desde Polonia lamenta no pasar más tiempo con Samira y Lucas, pero que considera la iniciativa "buena". "Se alegra de que haya personas que participan en esto, están dispuestas a donar su tiempo", dice María.

Perspectiva de la abuela adoptiva

La experiencia desde el otro lado también es "muy gratificante". Así la califica Laura, una mujer en la década de los 50 que ya tiene una nieta adoptiva, Ángela, de algo más de 2 años, y que pronto tendrá más de familias diferentes. "Yo me lo paso pipa", reconoce, y añade que "nos sentimos útiles. Hacemos cosas con los nietos que sin ellos a lo mejor no haríamos". Para ella, "se trata de pasar tiempo" junto a los pequeños y sus familias, de quienes sostiene que también los abuelos adoptivos aprenden.

"Por suerte o por desgracia cuando nos hacemos mayores no tenemos posibilidad de hacer tantas cosas como antes, y caemos en el aburrimiento y en la soledad. Es muy gratificante hacer esto. Yo me siento muy útil, y aún soy joven. A medida que la gente va siendo más mayor, es muy enriquecedor estar con otras familias, hablar con los niños, hacer cosas que hacías de pequeño… Yo le digo a todo el mundo que ojalá se anime. Hablamos de amor, amistad, cariño. Todo muy altruista. No puedo decir más que cosas buenas", le ha afirmado emocionada Laura a Rosa Rosado.