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Europa League | FINAL

Lyon, una ciudad blindada para una final de alta tensión

Lyon será una ciudad repleta de polícias desde este martes para evitar cualquier incidente durante la final de la Europa League. El dispositivo de seguridad se ha multiplicado por cuatro y por primera vez no habrá 'fan zone' para los aficionados de ambos equipos.

Policia Francesa
El dispositivo de seguridad superará al de los partidos de la Eurocopa | Reuters
  • EFE

El dispositivo de seguridad que Lyon ha previsto para la final de la Europa League entre Atlético de Madrid y Olympique de Marsella no tiene precedentes por el sofocante clima de alta tensión que rodea el partido, principalmente por la rivalidad deportiva entre lioneses y marselleses.

El prefecto (delegado del Gobierno) de la región Auvernia-Ródano-Alpes, Stéphane Bouillon, ha anunciado que "triplicará o cuadruplicará" la seguridad respecto a un partido normal de la liga francesa, además de suspender la "fan zone".

El principal encargado de la seguridad en el Olympique de Marsella, Thierry Aldebert, ha dado también consignas a la hinchada del club para evitar incidentes. La principal es que los que tengan entrada vayan directamente al estadio, sin pasar por el centro de Lyon, y que el resto de aficionados no viaje.

El principal temor es que se produzcan enfrentamientos en la zona céntrica de la ciudad, mucho más difícil de controlar por las fuerzas de seguridad que los aledaños del estadio situado en un descampado a las afueras, en la localidad de Decines.

Esta inquietud nace de un amenazante cántico de la hinchada marsellesa que rápidamente se hizo viral en las redes sociales y que va dirigido al presidente del Olympique de Lyon: "Jean-Michel Aulas, on va tout casser chez toi" (Jean-Michel Aulas, vamos a romperlo todo en tu casa).

El dirigente lionés, que lleva más de tres décadas al frente del club, focaliza la animadversión marsellesa, y la referencia a su "casa" se puede por tomar por la ciudad de Lyon o por su estadio, el Parc Olympique Lyonnais, el único en Francia gestionado en su totalidad por fondos privados.

Cuando nació esta canción el Marsella aún no se había clasificado para la final, así que no se le dio mucha importancia. Ahora la historia es bien distinta y las autoridades y los responsables del Marsella tratan de quitarle hierro a la letra.

"No hay que tomárselo en serio, es una broma. Comprendo la inquietud de los lioneses por su contenido, pero cuando cantamos 'La Marsellesa', eso no significa que vaya a correr la sangre", aseguró Aldebert en alusión a la letra del himno nacional.

Tras clasificarse para la final, el defensa marsellés Adil Rami trató también rebajar la tensión afirmando que el cántico se puede tomar en sentido deportivo. "Sí iremos a romperlo todo a casa de Aulas, pero con respeto", declaró el jugador en la zona mixta.

El germen de este ambiente inusual de tensión está en el partido entre ambos clubes del pasado 18 de marzo en el estadio Vélodrome de Marsella. Ambos compiten codo a codo por clasificarse para la próxima Liga de Campeones.

Tras un partido bronco, el conjunto lionés se impuso en el último minuto (2-3). Con el pitido final se armó una monumental tangana a la entrada del túnel de vestuarios. El defensa brasileño del Lyon, Marcelo, provocó el incendio al quitarse la camiseta y abandonar el terreno de juego mostrando su dorsal a sus rivales.

La batalla campal acabó con fuertes castigos para el plantel lionés: dos partidos de suspensión (uno de ellos aplicable sólo en caso de reincidir) para Marcelo y Diakhaby y cinco partidos de suspensión para el guardameta Anthony Lopes por abofetear a un empleado del club marsellés. Por parte del Marsella, Adil Rami fue sancionado con tres partidos. Estas penas causaron un enfrentamiento de alto voltaje entre los presidentes de ambos clubes con declaraciones subidas de tono.

En los últimos días, los dos mandatarios han suavizado sus discursos llamando a la calma ante la inquietante deriva que habían tomado las relaciones entre ambas instituciones deportivas y, sobre todo, por la repercusión de sus palabras entre sus aficiones.

Los grupos ultra del Marsella tienen además pésima fama, y en sus últimas visitas a España han dejado mal recuerdo. El pasado mes de marzo varios de sus aficionados agredieron a dos guardias de seguridad del estadio de San Mamés en Bilbao, a uno de ellos con un arma blanca. Y dos años antes, también en la capital vizcaína, un grupo de seguidores marselleses causó graves incidentes en pleno centro de la ciudad además de herir a tres personas, dos de ellas ertzainas.

Con el Atlético de Madrid también tienen antecedentes de violencia en 2008, cuando un grupo de hinchas marselleses se enfrentó a las fuerzas de seguridad en las gradas del Vicente Calderón. Uno de ellos, el cabecilla ultra Santos Mirasierra, fue detenido y condenado a tres años y medio de cárcel por haber apaleado a un policía.

El Atlético fue castigado por la UEFA con un partido a puerta cerrada por "cometer graves violaciones en la seguridad que permitieron los incidentes". Una sanción que el club consideró injustificada y que alimentó un fuerte resentimiento hacia el máximo organismo del fútbol europeo.

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