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La Infanta Cristina asiste a la misa por Don Juan junto a los Reyes

 Es la primera vez que Doña Cristina coincide en un acto público con los Reyes desde el 11 de mayo del año pasado

 
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La infanta Cristina ha coincidido hoy en público con los Reyes, por primera vez desde hace casi un año, en una misa por don Juan de Borbón que ha reunido a gran parte de su familia y ha rendido tributo al conde de Barcelona como artífice de la reconciliación entre españoles. Felipe VI y la Reina Letizia, acompañados por los Reyes Juan Carlos y Sofía, han participado en la solemne eucaristía conmemorativa del 25 aniversario del fallecimiento del conde de Barcelona, a la que han acudido unos 250 asistentes, entre ellos representantes de distintas ramas familiares y personas vinculadas a distintas etapas de su vida.

La expectación de los medios informativos estaba centrada sobre todo en la infanta Cristina, por primera vez en un acto público con los Reyes desde el 11 de mayo del año pasado, cuando acudió al funeral por Alicia de Borbón-Parma en la capilla del Palacio Real, que hoy ha entrado sonriente en la basílica junto a su prima la princesa Alexia de Grecia, poco antes que su hermana doña Elena. Minutos más tarde han hecho su entrada don Juan Carlos y doña Sofía, junto a Irene de Grecia, y justo antes del inicio de la ceremonia, a mediodía, Felipe VI y la Reina Letizia, quienes, desde un sitial de honor junto al altar, en el lado del Evangelio, han participado en una ceremonia presidida por el arzobispo castrense, Juan del Río.

La infantas Elena y Cristina, que han compartido la primera fila de bancos del templo con Irene de Grecia, la infanta Margarita y su esposo, Carlos Zurita -la infanta Pilar no ha asistido a la misa-, han abandonado juntas el monasterio, un cuarto de hora después que los Reyes, en el mismo vehículo, junto a alguna de sus primas. Previamente, todos ellos han participado en el encuentro de familiares y demás invitados posterior a la ceremonia, que ha tenido lugar cerca de la basílica y ha durado más de una hora.

En su homilía, Del Río ha subrayado que España debe "gratitud y reconocimiento" a don Juan, sin cuya generosidad y sin cuyo sacrificio "difícilmente" hubiera gozado este país de la reconciliación social, la democracia y el desarrollo de que disfruta hoy día. "Sin llegar a reinar, consiguió para nuestro país abrir nuevos tiempos de paz, progreso y modernidad y para ello no regateó sacrificios", ha afirmado el arzobispo, quien ya ofició en 2013 la misa por el centenario del nacimiento del que fue heredero a la Corona en el exilio durante más de 30 años por encomienda de su padre, Alfonso XIII. Como en aquella ocasión, ha reafirmado que don Juan fue "norte y guía y salvaguarda de una monarquía que fuera de todos y para todos, lejos de sectarismos y partidismos" "Admiramos su ejemplo de patriotismo, sentido del deber, humanidad, diálogo y gran apertura de espíritu; esta riqueza de valores dio nuevo rostro a la institución monárquica, acorde con los tiempos actuales", ha recalcado Del Río, antes de concluir sus palabras implorando a la Virgen María para que ayude a los españoles a "convivir en unidad, concordia, solidaridad, justicia y paz".

El prior del monasterio, Modesto García, y el abad del Monasterio de Poblet (Tarragona), Octavio Vilà, se encontraban entre los concelebrantes de esta eucaristía, que ha congregado a familiares directos y de las diferentes ramas vinculadas con los Borbón, personalidades que tuvieron relación con el Conde de Barcelona y representantes de la nobleza. El ministro Íñigo Méndez de Vigo y los alcaldes de San Lorenzo de El Escorial, Blanca Juárez, y del Real Sitio de San Ildefonso (Segovia), José Luis Vázquez, han sido los únicos representantes institucionales en esta ceremonia, a la que no ha asistido la Princesa Leonor y tampoco ningún otro nieto del Rey Juan Carlos.

El conde de Barcelona falleció en la Clínica Universitaria de Navarra, en Pamplona, el 1 de abril de 1993 tras un largo proceso canceroso y sus restos fueron trasladados el día siguiente al Palacio Real de Madrid, donde se instaló una capilla ardiente y se ofició el sábado 3 una misa 'corpore insepulto' con asistencia de la Familia Real y las altas autoridades del Estado. Tras aquella misa, el féretro partió hacia San Lorenzo de El Escorial, donde los restos mortales fueron llevados a la antesala del Panteón de Reyes, conocida como el pudridero, en la que permanecerán hasta que puedan reducirse para que ocupen la urna que los acogerá definitivamente bajo la inscripción "Ioannes III, Comes Barcinonae".

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