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LITERATURA NOVEDADES (Entrevista)

Alberto Ruy Sánchez: El autor invoca al fuego pero solo el lector lo enciende

Concha Barrigós

  • Agencia EFE

Concha Barrigós

Alberto Ruy Sánchez publicó su primera novela, "Los nombres del aire", con la "advertencia" de su editor de que "no lo iba a leer ni su madre". Treinta años después va por la 33 edición: "el autor invoca al fuego pero solo el lector lo enciende", asegura el mexicano en una entrevista con EFE.

Ruy Sánchez (Ciudad de México, 1951) presentará mañana en el Instituto de México junto al director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet, y la escritora Mercedes Monmany su último libro, "El sueño de la serpiente", un acto que repetirá en Zaragoza el día 21 -en la librería Cálamo- y el día 22 en Barcelona -en la Casa de América-.

"Es un libro complejo porque es un collage, inclasificable en cierta medida entre los géneros", resume sobre su novela, la historia de un hombre centenario que dibuja en los muros de un hospital psiquiátrico los recuerdos que va recuperando.

Es una aventura por las ilusiones y desilusiones de su siglo, que le lleva a descubrir las vidas que lo habitan, y que ha hecho decir al argentino-canadiense Alberto Manguel que es "uno de los libros más importantes que se han escrito en castellano en los últimos tiempos".

El libro se lanzó el pasado mes de octubre, comenzó "a circular" en diciembre en la Feria del Libro de Guadalajara (México) y ya ha recibido el Premio Mazatlán de Literatura 2018, que se concede al mejor libro publicado en México el año anterior.

"Pensé que sería más difícil para el público, y no, porque no solo se agotó en dos meses la primera edición sino porque ha tenido un recibimiento mejor de lo que pensé. Nunca me hago muchas ilusiones pero ha habido una recepción buena y eso anima", asegura modesto.

Su único deseo es que el libro "sea leído" aunque nunca piensa "en el mercado" cuando escribe: "esto tiene que ver con la naturaleza del arte. Lo que lo haces lo exhibes. Son tus calzones sucios pero necesitas lavarlos en público", se ríe.

"El autor invoca al rayo y al fuego pero solo el lector lo enciende", resume sobre un éxito que "jamás" está claro.

"Tardé muchísimo tiempo en escribir mi primer libro. El editor me dijo que lo publicaba porque le gustaba mucho pero no lo iba a leer ni su madre. Eso fue hace 30 años. Lleva 33 ediciones en español y 27 en otras lenguas", recuerda.

Le han sucedido "cosas" en las que, como escritor, no tiene "ningún mérito" como, por ejemplo, que "muchas mujeres" se hayan tatuado las caligrafías medievales que incluyó en "Los jardines secretos de Mogador" (2001).

Escribir, afirma, "es lanzarse a lo maravilloso y sorprendente de la vida y que tengas la suerte de ser escuchado, de que tus libros tengan ediciones en lenguas inesperadas, de que se tatúen sus letras en la piel..."

Escribe "constantemente" en los periódicos, pero solo cuando tiene algo que decir "distinto de lo que se está diciendo" y es especialmente activo "con un asunto tan grave" como el del urbanismo en México.

"Si eres un intelectual y defiendes a un candidato nunca puedes clausurar la necesidad de la crítica pero los políticos piensan lo contrario", explica.

Cree que el hombre está en la actualidad ante situaciones que le ciegan: "Tener privilegios nos ciega y tener un partido nos ciega. Los partidos hacen que la gente se comporte como hooligan violentos y poco reflexivos.

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