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CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

La luz artificial blanca y azul, las más dañinas para la vida salvaje

Las luces blancas y azules son las más dañinas para la vida salvaje, según un estudio sobre el impacto de las lámparas de iluminación artificial, incluidos los LED, en el ecosistema silvestre y que incluye diversas especies de todo el mundo.

  • Agencia EFE

Las luces blancas y azules son las más dañinas para la vida salvaje, según un estudio sobre el impacto de las lámparas de iluminación artificial, incluidos los LED, en el ecosistema silvestre y que incluye diversas especies de todo el mundo.

Esta investigación internacional se publica en la revista "Journal of Experimental Zoology Part A: Ecological and Integrative Physiology", en un artículo que firman, por parte española, biólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los resultados del estudio muestran que, mientras que las luces blancas y azules dañan en gran medida a las especies, las de color amarillo y ámbar son las menos perjudiciales, ha informado el CSIC en un comunicado.

El trabajo, centrado en especies de insectos, tortugas marinas, salmones y aves marinas, presenta una base de datos pública para ayudar a "desarrolladores, diseñadores y legisladores a que elijan luces de colores compatibles con la vida salvaje".

Según sus responsables, este método de valoración lumínica se irá actualizando a medida que aparezca nueva tecnología.

"Los encargados de realizar los cambios de bombillas, normalmente los ayuntamientos, no poseen información para decidir qué sistema de iluminación implantar, por eso nuestro trabajo viene a rellenar ese vacío", ha explicado el investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana Airam Rodríguez y firmante de este estudio.

Y ha puesto como ejemplo de las consecuencias lumínicas que "las crías jóvenes de la pardela balear o la pardela cenicienta abandonan sus nidos por la noche y se desorientan por las luces artificiales, con el consiguiente peligro de caída sobre nuestras ciudades, en vez de ir hacia el mar, que sería su comportamiento natural".

"Los científicos llevamos años investigando cómo el brillo y la dirección de la luz afecta a la migración, la atracción, las relaciones entre predador y presa y los ritmos circadianos de los animales", ha señalado el biólogo.

Las grandes ciudades y zonas industriales emiten tanta luz por las noches que la mayor parte de la Tierra parece una gran bola brillante, han concluido los investigadores.

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