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TOROS | Padilla se conforma con una oreja

El Juli y Perera, a hombros en Olivenza

Comenzó este sábado la Feria de Olivenza y lo hizo con la salida a hombros de El Juli y Miguel Ángel Perera, que cortaron dos orejas cada uno.  Padilla tuvo que conformarse con una oreja.
El Juli y Perera en su salida a hombros este...
El Juli y Perera en su salida a hombros este sábado en Olivenza. GALLARDO/BADAJOZTAURINA

Olivenza (Badajoz), sábado 2 de marzo de 2013. 1ª de Feria. Lleno. Tres toros de Domingo Hernández (1º, 5º y 6º) y tres de Garcigrande (2º, 3º y 4º), desiguales de presentación y juego. Encierro justo de casta que tuvo tres buenos toros en la muleta, 1º, 2º y 6º. Juan José Padilla, silencio y oreja. El Juli, dos orejas y silencio. Miguel Ángel Perera, silencio y dos orejas. De más a menos, así se vivió el arranque de la feria de Olivenza este sábado. Se llenó el coqueto coso pacense para ver una corrida de Garcigrande-Domingo Hernández con demasiadas desigualdades, tanto por dentro como por fuera. Corrida a modo, cómoda por delante, que apenas si fue picada y que en la muleta tuvo tres toros aprovechables y otros tres que ofrecieron más complicaciones. Abrió plaza un buen toro de Domingo Hernández, repetidor, con clase y siempre humillado en sus embestidas. Juan José Padilla, que regresaba a Olivenza tras su triunfal reaparición el año pasado, no terminó de cogerle el punto al buen colorado del hierro salmantino. El jerezano ligó y templó, pero todo lo hizo por las afueras, demasiado ligero, sin apretar nunca el acelerador. Donde se vio al Padilla bullidor fue en el cuarto, un animal corretón y de escasa fijeza en los primeros tercios. El Ciclón lo recibió con dos largas, banderilleó con soltura y facultades e inició el trasteo de forma vibrante de rodillas en el centro del platillo. Padilla fue todo corazón ante un animal incierto que nunca obedeció a toques y engaños. Trasteo vibrante que fue rematado por una estocada trasera y tendida. Se pidió el doble trofeo, si bien el palco rebajó el entusiasmo dejando el premio en un apéndice. El Juli, que volvía a los ruedos tras sortear el toro de la carretera en forma de accidente, se aseguró rápido la puerta grande. A sus manos fue a parar el toro de menor presencia del sexteto. Un animal chico y de escasa cabeza, que para más inri, lució en vilo la vaina del pitón derecho durante toda la lidia. Julián, que no pareció resentirse de la fractura de radio de su brazo izquierdo, toreó con cabeza y pulso al torete de Garcigrande. La faena explotó en una tanda a derechas bien ligada y mejor resuelta en un palmo de terreno. A partir de ahí, El Juli se dedicó a hacer girar al toro alrededor de su cuerpo con un concepto muy ‘ojedista’. Pese a que la estocada viajó muy trasera y caída, el palco no dudó en conceder las dos orejas. Peor condición tuvo el quinto, un toro incierto y mirón que nunca terminaba los viajes, quedándose en las zapatillas de un Juli que mostró de nuevo firmeza pero no contundencia con el estoque esta vez. Destacó, eso sí, en un vistoso quite por lopecinas. Perera, que vio como se le recriminó en su primero que alargase en exceso una faena plana por culpa de un toro brusco y geniudo, alcanzó el éxito y las dos orejas en el que cerraba plaza. Un toro al que dejó crudo en varas y que derrochó nobleza y clase a partes iguales. Incluso se abría un punto en sus embestidas para mayor facilidad del torero extremeño. Perera estuvo templado y profundo en la primera parte del trasteo, lo mejor sin duda de su tarde. Muy asentado, el de Puebla de Prior fue vaciando poco a poco al toro de Domingo Hernández por la exigencia del trazo de los muletazos, siempre por abajo. Eso hizo que el animal del hierro salmantino acabase rajado antes de finiquitarlo de otra estocada un punto caída.

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