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Editorial, viernes 18 de enero 2013

De 

Pedro García, delegado de Vicepresidencia de la Junta de Andalucía en Córdoba, apela al consenso. El consenso es eso que los políticos utilizan cuando confunden las acepciones, los términos y las palabras. En el contexto que el señor García ha utilizado el consenso, al referirse a la apertura de la Ribera al transporte público, se puede entender marear la perdiz, chantaje, imposición o el cuento de pan y pimiento. El señor García no es honesto al decir que hay que tener en cuenta a la participación ciudadana, “porque para ellos siempre ha sido muy importante”, porque debe referirse a la participación ciudadana que siempre le ha bailado y le baila el agua políticamente hablando. La participación ciudadana a la que se refiere el señor García puede estar muy a favor de la peatonalización, pero la opinión pública, y el pueblo de Córdoba, representado en Capitulares, opina otra cosa. Exige, de hecho, una solución. Y las cuentas de Aucorsa también, que desconocemos si ahora habrán dejado de ser importantes para el señor García, al igual que los autónomos del taxi, que no deben ser de la preocupación del señor delegado. Pedro García no sé si tuvo en cuenta el consenso en su nombramiento, ni a la participación ciudadana, ni a lo que dijeron las urnas. El consenso, como la honradez, son palabras manchadas en boca de  muchos políticos. Una mancha demasiado grande, como la que ha salpicado desde Suiza.

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