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TOROS | Oreja para Castella, Manzanares y Talavante

Debieron ser más

Se llenó la plaza de Valencia para ver el cartel más rematado del ciclo fallero. La terna obtuvo una oreja de una corrida de Domingo Hernández/Garcigrande que dio facilidades en el último tercio.
Talavante firmó con este tercero la faena más redonda de...
Talavante firmó con este tercero la faena más redonda de la tarde en Valencia. EFE

Valencia, sábado 16 de marzo de 2013. 8ª de Feria. Lleno de ‘No hay billetes’. Tres toros de Domingo Hernández (1º, 2º y 3º) y dos de Garcigrande (4º y 5º), justos de presentación, justos de casta pero manejables en la muleta. Un sobrero de Núñez del Cuvillo, justo de presencia también y con genio. Sebastián Castella, silencio tras aviso y oreja tras aviso. José María Manzanares, silencio tras dos avisos y oreja. Alejandro Talavante, oreja y silencio. A la octava por fin se llenó el coso de la calle de Játiva a la llamada de las figuras. Figuras que vinieron con una de sus ganaderías predilectas. Las que cría Justo Hernández a nombre de su padre, Domingo Hernández, y Garcigrande. Comodidad a más no poder. Encierro pobre de presencia, con animales por debajo de lo exigible para una plaza de primera como Valencia. Sin embargo, tras el trámite en que ha lastimosamente se ha convertido la suerte de varas, la corrida de Justo se ha venido arriba y ha tenido toros con bastantes posibilidades en el último tercio. La oreja por coleta que cortaron los tres diestros debieron ser más. Embestidas hubo para ello. Quizá el lote más completo lo ha sorteado Sebastián Castella, que sin embargo, sólo ha paseado una oreja. Fue en el cuarto, pero antes, dejó escapar un primero de escándalo. El francés lo molió a pases sin alma. Siempre periférico y sin ningún tipo de ajuste, Castella sumó y sumó derechazos y naturales como el que pone ladrillos para levantar una pared. Todo demasiado mecánico. Y si este primero siempre fue a más, el cuarto rajadito él, cuando embestía lo hacía con clase y nobleza. En este, Castella llegó más al público, pero al trasteo le faltó profundidad y le sobró metraje. Sin embargo, el festivo público valenciano quiso premiarle con una dadivosa oreja. José María Manzanares se mostró muy superficial con su primer ‘domingohernández’. Un animal anovillado y endeble que no presentó muchos problemas en el último tercio. El alicantino siempre estuvo sin pulso y el toro le tropezó en exceso las telas. Además, se atascó con el descabello llegando a escuchar dos avisos. Pudo resarcirse con el quinto, un torete siempre al límite de rajarse al que Manzanares aguantó en el tercio para trenzar esta vez una faena a más en la que destacó una postrera tanda a derechas ligada y de buen trazo, aderezada además con la estética propio de este torero. Quiso matar en la suerte de recibir y la espada viajó en primer lugar a los bajos antes de dejar al siguiente envite una estocada que dejó el premio en una oreja. La oreja de más peso la paseó Alejandro Talavante en el que hizo tercero, un toro cómodo de cabeza y vareadas carnes que sin embargo embistió con ritmo y son y que dejó firmar a Castella un vibrante quite por espaldinas. Talavante supo encauzar con temple y medida las embestidas del toro de Domingo Hernández en tandas cortas bien resueltas con vistosos cierres. A izquierdas abusó de la pierna retrasada en cites y embroques y no hubo la misma conjunción que en redondo. Media estocada trasera dio paso a una petición mayoritaria de una oreja que el palco concedió. El sexto fue un sobrero de Núñez del Cuvillo que sustituyó a un torete de Garcigrande que flojeó de salida. El remiendo de Cuvillo siempre embistió con genio defensivo y con le que se dio poca coba Talavante, que lo despachó con prontitud.

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