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Críticas de los estrenos de cine del 26 de julio

Análisis de los estrenos de cine de esta semana: Jerónimo José Martín y Juan Orellana comentan “Lobezno inmortal”, “Una canción para Marion”, “Colosio, el asesinato”, “Cautiva”, “Tú & yo” y “Tres 60”.
Lobezno Inmortal
Lobezno Inmortal

LOBEZNO INMORTAL (The Wolverine) *** (6)

FICHA TÉCNICA.- Director: James Mangold. Intérpretes: Hugh Jackman, Will Yun Lee, Svetlana Khodchenkova, Hiroyuki Sanada, Famke Janssen, Rila Fukushima. Guion: Mark Bomback y Scott Frank, inspirado en los cómics de Christopher Claremont y Frank Miller. EE.UU. 2013. Fantasía. 126 min. Jóvenes-adultos.

Logan-Lobezno (Hugh Jackman) vagabundea solo por el mundo acosado por constantes pesadillas —relacionadas con hechos trágicos de su vida multicentenaria— y por su fuerte sentimiento de culpabilidad respecto a la muerte de su compañera mutante Jean Grey (Famke Janssen). En plena crisis sobre el sentido de su inmortalidad y sus superpoderes, Lobezno es invitado a viajar a Japón por Yukio (Rila Fukushima), una misteriosa luchadora nipona. Ya en Tokio, Lobezno conocerá al poderoso y moribundo Shingen Yashida (Hiroyuki Sanada), se enamorará de su nieta Mariko (Tao Okamoto) y, sobre todo, luchará a muerte contra el hijo ilegítimo de Yashida, Kenuichio Harada (Will Yun Lee) —un temerario guerrero conocido como Silver Samurai—, y contra la letal Viper (Svetlana Khodchenkova), una mutante que quiere robarle su inmortalidad.

Continuación de “X-Men orígenes: Lobezno” y producida por el propio actor australiano Hugh Jackman, “Lobezno inmortal” es una nueva aventura fílmica del mutante más carismático de la Marvel, incorporado en 1974 a los cómics de los X-Men, iniciados once años antes por Stan Lee y Jack Kirby. Respecto a la anterior aventura en solitario del superhéroe y a sus intervenciones en la trilogía “X-Men”, el plano guion de Mark Bomback y Scott Frank sólo aporta una levísima historia de amor interracial, así como los remordimientos y las dudas de Lobezno respecto a su propia condición. El resto es una trepidante sucesión de violentas escenas de acción y artes marciales, algunas muy espectaculares —como la pelea en el techo del tren bala—, pero que acaban cansando a los no incondicionales, a pesar de los leves golpes de humor que oxigenan el conjunto.

En todo caso, el neoyorquino James Mangold (“Copland”, “En la cuerda floja”, “El tren de las 3:10”) muestra algunas de sus cualidades tras la cámara, imprime al relato un ritmo endiablado y arranca a sus actores unas interpretaciones convincentes, sobre todo al versátil Hugh Jackman. Queda así un convencional pero entretenido producto veraniego, disfrutable por un público amplio, sobre todo en los mercados orientales, para los que seguramente está pensado. Y, atención, incluye una secuencia de propina en los títulos de crédito. J. J. M.



UNA CANCIÓN PARA MARION (Song for Marion) *** (7)

FICHA TÉCNICA.- Director y guionista: Paul Andrew Williams. Intérpretes: Terence Stamp, Vanessa Redgrave, Gemma Arterton, Christopher Eccleston, Anne Reid. Reino Unido. 2012. Comedia dramática. 93 min. Jóvenes.

Arthur (Terence Stamp) es un jubilado gruñón, felizmente casado con Marion (Vanessa Redgrave), una anciana cariñosa y vitalista pero gravemente enferma. El hijo de ambos, James (Christopher Eccleston), educa solo a una espabilada niña pequeña, Jennifer (Orla Hill). Arthur no conecta con su hijo desde hace años y, aunque cuida a su esposa con esmero, lleva fatal su enfermedad y no soporta su afición por formar parte de un divertido coro de jubilados, que ensayan a diario bajo las órdenes de Elizabeth (Gemma Arterton), una joven, alegre y paciente profesora de música, que colabora desinteresadamente con el centro de mayores. La situación se extrema cuando los médicos anuncian a Marion que le quedan pocas semanas de vida, y ella decide seguir ensayando con su coro, que va a intentar participar en un concurso regional.

En esta grata tragicomedia, el poco conocido cineasta inglés Paul Andrew Williams (“London to Brighton”, “The Cottage”, “Cherry Tree Lane”) dirige con vigor y emotividad a un reparto espléndido, encabezado por la joven Gemma Arterton —luminosa en todo momento— y los veteranos Terence Stamp y Vanessa Redgrave, que bordan sus personajes y hasta se marcan un par de preciosas versiones de canciones famosas. Ellos y el resto del reparto llenan de humanidad el fresco guion del propio Williams, quizás un punto sensiblero y poco abierto a la trascendencia, pero que rinde homenaje a la tercera edad y al voluntariado, al tiempo que reflexiona certeramente sobre el cariño conyugal, las relaciones paterno-filiares, la lucha contra los propios defectos y la necesidad de afrontar la enfermedad y la muerte con sentido positivo, disfrutando de la vida y dejándose ayudar por los médicos, familiares y amigos. O sea, en las antípodas —para bien— de la sobrevalorada y nihilista “Amor”, de Michael Haneke.

Además de con las divertidas versiones del coro de ancianos y con los bellos solos de Marion y Arthur, la animante banda sonora de Laura Rossi se completa con varias espléndidas canciones de Etta James, Charlie Rich, Stevie Wonder, Celine Dion y otros. Es la guinda de esta agradable propuesta, quizás ligera y previsible, pero sin duda emotiva y estimulante. J. J. M.



COLOSIO, EL ASESINATO *** (7)

FICHA TÉCNICA.- Director: Carlos Bolado. Intérpretes: José María Yazpik, Daniel Giménez Cacho, Kate del Castillo, Odiseo Bichir, Tenoch Huerta, Harold Torres, Dagoberto Gama, Emilio Echevarría, Enoc Leaño, Luis Ernesto Franco, Ximena Gonzalez-Rubio, Karina Gidi, Gustavo Sánchez Parra, José Sefami, Teresa Ruiz. Guion: Carlos Bolado y Hugo Rodríguez. México-España-Colombia-Francia. 2012. Thriller. 100 min. Jóvenes.

Este thriller político del mexicano Carlos Bolado (“Promises”, “Sólo Dios sabe”) nos acerca a los sucesos reales acaecidos el 23 de marzo de 1994, cuando fue asesinado Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia de México. El Fiscal General comenzó la instrucción del caso, mientras el Presidente encargaba otra investigación secreta paralela. El investigador secreto, un padre de familia casado con una periodista famosa, va descubriendo una posible conspiración en la que estarían involucrados narcos, políticos y empresarios.

Salvando las distancias, esta película de aire documental recuerda a tantas otras, como “Todos los hombres del presidente”, “7 días de mayo”, “Munich”, “Syrianna”…, por poner algunos ejemplos. El guion, muy bien urdido, va penetrando en las corruptelas de un sistema podrido por la permanencia en el poder del mismo partido durante demasiado tiempo. Los personajes están bien diseñados, y es un acierto poner de fondo la vida familiar del protagonista, Andrés Vázquez (José María Yazpik), y las tensiones con su esposa Verónica (Kate del Castillo). Del resto del reparto, solvente, destacan Daniel Giménez Cacho y Emilio Echevarría. La película acierta con el ritmo y la dosificación de la tensión. Sin ser imprescindible, y con ciertos defectos formales, es muy interesante y muestra cómo se puede hacer buen cine de ese género, al margen de los estudios de Hollywood. Es una pena que en algún momento quiera parecerse demasiado a los filmes allí producidos. J. O.




CAUTIVA (Captive) *** (6,5)

FICHA TÉCNICA.- Director: Brillante Mendoza. Intérpretes: Isabelle Huppert, Kathy Mulville, Marc Zanetta, Rustica Carpio, Ronnie Lazaro, María Isabel López, Ángel Aquino, Sid Lucero. Guion: Brillante Mendoza, Patrick Bancarel, Boots Agbayani Pastor y Arlyn de la Cruz. Francia-Filipinas-Reino Unido-Alemania. 2012. Drama. 120 min. Jóvenes-adultos.

Nos llega una curiosa coproducción entre Filipinas —cuna de su director, Brillante Mendoza (“Masahista”, “Tirador”, “Sinapupunan”)—, Francia —de donde procede la actriz principal, Isabelle Huppert—, Alemania y Reino Unido. Se trata de un argumento inspirado en un suceso real acaecido en Filipinas en 2001, cuando varias personas de diversas nacionalidades fueron secuestradas en el Hotel Dos Palmas, de la playa turística de Palawan. El guion ha creado una protagonista, Thérèse Bourgoine, voluntaria de una ONG cristiana, que está basada en varios de los rehenes reales. El secuestro lo perpetró un grupo de terroristas islámicos cercanos a Al Qaeda, que luchaban por la independencia de Mindanao.

“Cautiva” quiere introducirnos en la experiencia de un secuestro colectivo desde la vivencia compleja y dura de una de las víctimas. Su perspectiva singular es la que domina toda la narración. Para ello, el director ha elegido a una actriz que expresara convincentemente una mezcla difícil y a menudo conflictiva de emociones y pensamientos, como es la Huppert. La película es fluida, de intenso montaje y con ecos de una road movie. Es interesante la perspectiva humana que propone, incluso de los secuestradores, imbricada en un tono casi documental. La crítica de la intolerancia ideológica es muy clara, así como su mirada amable sobre los cooperantes cristianos, pero quizá la película no va más allá de una interesante recreación de un episodio aislado. Por ello, aunque no haya nada que reprocharle, sabe a poco y, en ese sentido, decepciona un poco. J. O.



TÚ & YO (Io e te) *** (6)

FICHA TÉCNICA.- Director: Bernardo Bertolucci. Intérpretes: Jacopo Olmo Antinori, Tea Falco, Sonia Bergamasco, Veronica Lazar, Tommaso Ragno, Pippo Delbono. Guion: Niccolò Ammaniti, Umberto Contarello, Francesca Marciano y Bernardo Bertolucci. Italia. 2012. Drama. 103 min.

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) es un solitario adolescente italiano de catorce años, que no tiene amigos, casi no ve a su padre, tiene dificultades para relacionarse con su madre (Sonia Bergamasco) y acude a un psicólogo (Pippo Delbono), que no le ayuda demasiado. Sólo se lleva bien con su abuela (Veronica Lazar), ingresada en una residencia de ancianos. Él vive en su mundo, con sus lecturas, sus animales y su música, que siempre escucha con cascos. Durante unas vacaciones de la Semana Blanca, engaña a su madre con un supuesto viaje del colegio, y se esconde en el sótano de su casa. Pero enseguida aparece Olivia (Tea Falco), la frágil y rebelde hermanastra de Lorenzo, nueve años mayor que él, una fotógrafa enganchada a la heroína, que necesita un lugar para pasar el mono, desintoxicarse e intentar iniciar una nueva vida.

Tras nueve años de inactividad, el ya septuagenario cineasta italiano Bernardo Bertolucci (“Novecento”, “El último emperador”) retorna tras la cámara con esta adaptación de la novela de Niccolò Ammaniti. Se trata de una película sencilla y leve, en la que intenta reflejar las carencias afectivas de tantos adolescentes actuales, íntimamente heridos por las rupturas de sus familias y abandonados por sus padres en manos del individualismo hedonista dominante. Se agradece que Bertolucci se tome en serio el tema y procure adoptar una crítica perspectiva ética, mucho menos frívola que la que mostró en “Belleza robada” y “Soñadores”. Este enfoque humaniza a los personajes, da profundidad a su cierto proceso de maduración y da vuelos a las frescas interpretaciones de Jacopo Olmo Antinori y Tea Falco.

El único problema es que todo eso tarda demasiado en cuajar, de modo que la última media hora es muy superior al resto del filme, tedioso en su planteamiento y un tanto plano en su desarrollo. Por otra parte, el filme se queda corto y nunca da entrada a la trascendencia. En todo caso, se agradece que huya del pesimismo y opte por un desenlace esperanzador. Algo poco habitual en los tiempos que corren y, en concreto, en el resto de la filmografía de Bertolucci. J. J. M.



TRES 60 * (3,5)

FICHA TÉCNICA.- Director: Alex Ezkurdia. Intérpretes: Raúl Mérida, Sara Sálamo, Joaquim de Almeida, Guillermo Estrella, Adam Jezierski, Marta Martín, Geraldine Chaplin, Carolina Ferré. Guion: Luiso Berdejo. España. 2013. Thriller. 97 min. Adultos.

Guillermo (Raúl Mérida) es un joven universitario de San Sebastián, apasionado del surf. Un día, descubre casualmente un antiguo carrete fotográfico en las obras de reforma de la casa de sus padres. Su revelado destapa enigmáticas imágenes y una cara conocida: su mejor amigo de la infancia, Iván, desaparecido hace años en extrañas circunstancias. Todo apunta a que pudo ser víctima de una banda de traficantes de órganos. Ante la pasividad de la policía, Guillermo inicia por su cuenta una peligrosa investigación con la ayuda de su nueva novia Daniela (Sara Sálamo) —aficionada a la fotografía—, su íntimo amigo El Ruso (Adam Jezierski) —bastante colgado— y su propio hermano pequeño Mario (Guillermo Estrella), que es un experto en informática.

Con este fallido thriller debuta en el largometraje Alejandro Ezcurdia, apoyado por Santiago Segura (la saga “Torrente”) como coproductor, y por Luiso Berdejo (“[Rec]”, “Insensibles”) como guionista y coproductor. El título del filme hace referencia a una pirueta en la que los surfistas dan un giro completo de 360 grados sobre la ola para volver a la posición inicial. No se sabe muy bien cómo se relaciona esto con el mediocre guion del filme, una acumulación de personajes arquetípicos —el guaperas inteligente, la chica mona y sensible, el amigo graciosete, el hermanito sabihondo, los malos malísimos…—, todos ellos encarnados con una total carencia de veracidad, tanto por las inverosímiles acciones que protagonizan como por los horrendos diálogos que les asigna el guion. Tampoco ayudan demasiado los discretos actores protagonistas, casi todos televisivos—; y los veteranos Joaquim de Almeida, Geraldine Chaplin, Manuel Morón… intentan sin éxito salvar unos personajes tan tópicos que resultan grotescos.

Por otra parte, la puesta en escena de Ezcurdia, aunque goza de cierta personalidad visual, padece una arritmia permanente, de modo que casi nunca engancha al espectador, y acaba por aburrirlo o irritarlo. Porque, además, cambia de tono sin orden ni concierto, pasando del thriller sucio e hiperrealista —con varias burdas concesiones violentas, sexuales e irreverentes—, a la comedia juvenil, casi familiar, y de ésta al filme de denuncia social. Sólo se salva la sugerente banda sonora del siempre brillante Roque Baños. Queda así “Tres 60” como un olvidable intento fallido de dar continuidad al cine de género español, en auge en los últimos años. J. J. M.



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