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¿Le gustaría que Juan Carlos I volviera a España?

La encuesta de 'El Cascabel' pregunta a sus espectadores, este miércoles, si consideran oportuno que                  Juan Carlos I regrese a España y retome su presencia pública en el país tras su etapa en el extranjero

Eduardo Parra


Redacción TRECE Agencia EFE

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 Juan Carlos I advirtió al Gobierno y a la cúpula militar meses después del golpe del 23F de la necesidad de que las Fuerzas Armadas se sintieran "consideradas y protegidas" por los poderes públicos, especialmente tras el "manifiesto de los 100", en el que militares expresaron su malestar por el trato que recibían.

Así se desprende de la carta que el entonces secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, remitió el 14 de diciembre de 1981 al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano, con el "guión" de la reunión que Juan Carlos I había tenido con el Gobierno y la Junta de jefes del Estado Mayor para hablar de una situación militar que calificó de "delicada".

"Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de sacrificio, estaban acostumbradas -eso sí- al mayor respeto, a la más destacada consideración, a la protección de su dignidad por parte de los distintos sectores de la Nación", dijo Juan Carlos I en esa reunión.

Militares a los que habían causado "sorpresa y conmoción" la "imprescindible" libertad de expresión de los medios de comunicación o el "revanchismo" de las opiniones, transmitió el rey al Gobierno y a la cúpula militar, a los que reconoció que la prensa, "en la mayoría de los casos inadvertidarnente, sirve de eco a esos propósitos desestabilizadores y de elemento de irritación para las Fuerzas Armadas".

Por ello destacó la necesario que las Fuerzas Armadas se sintieran "consideradas y protegidas" por los propios poderes públicos, "cuya capacidad de reacción debiera ejercerse con energía y rapidez".

Una situación en los cuarteles en los que el ambiente se enrarecía, según relata el que fuera después jefe del Estado Mayor del Ejército, José Faura, en otro documento desclasificado consignado en el Centro Nacional de Inteligencia y fechado el 25 de febrero de 1982.

Considera Faura que habría que "hacer algo para disiparlo o, por lo menos, contenerlo" mediante instrucciones de los capitanes generales de cada región para que transmitieran que, ante el juicio contra los procesados por el golpe de Estado, los militares debían ser respetuosos con la Justicia y aceptar su veredicto.

"La disciplina debe ser norma prioritaria en estos momentos, exigiendo de los inferiores un comportamiento digno, evitando las murmuraciones y cortando de raíz los bulos y rumores que, desde posiciones interesadas, se difunden de modo continuado", destaca Faura en el escrito.