San Siricio

En su Ministerio tuvo que recordar la condición del Papa como Pastor de la Iglesia Universal, al tiempo que combatió las herejías de su tiempo

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Muchos títulos se le otorgan al Pontifice para aludir a su condición de Vicario de Cristo. Hoy nos acercamos hasta la memoria del Papa San Siricio. Oriundo de Roma en el año 384, fue diácono de Liberio y Dámaso, siendo el primer Pontífice que acuñó el término de Papa. Ya le había dado el nombre de “Obispo de Roma” San Ignacio de Antioquia para señalar que como la Ciudad Eterna es la Madre de toda el orbe cristiano, al tener esta designación en ella se incluye a toda la Iglesia.

Estimado por el Emperador Valentiniano II, sigue la línea rigurosa de Dámaso. Durante su Pontificado tuvo lugar el Concilio de Elvira, donde se aprobó el celibato para los sacerdotes y religiosos. También bendijo la primera Basílica de San Pablo Extramuros que se construyó en la Ciudad Eterna. Su nombre aún puede verse en la única columna que no se destruyó durante el incendio que tuvo lugar en 1823.

En su Ministerio tuvo que recordar la condición del Papa como Pastor de la Iglesia Universal, al tiempo que combatió las herejías de su tiempo. Es el caso del maniqueísmo, promovido por Manes, sacerdote persa, encargado de difundir que la existencia del espíritu bueno y el malo, suponían contrarrestar las fuerzas entre el bien y el mal.

Por entonces surge igualmente el Jovinianismo, desviación promulgada por Joviniano de Milán, monje que negó la virginidad de la Virgen María, así como el advenimiento del Mesías, al tiempo que rechazaba el carácter de sanar el alma por parte de la penitencia de cualquier tipo, desviación contra la que hablaron también San Ambrosio y San Jerónimo. El Papa San Siricio muere en el siglo V, y el propio San Ambrosio hace elogios de su vida.


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