Madrid - Publicado el
1 min lectura
La mujer del Santoral de hoy muestra ese desprendimiento para dejar las cosas de la tierra y dedicarse a labrar un tesoro en el Cielo. Hoy celebramos a Santa Catalina de Bolonia. Nace en este lugar italiano en el año 1413. De ambiente noble es formada en todos los conocimientos y artes de entonces.
También sabía pintar, cantar y tocar instrumentos, algo curioso para los tiempos que corrían por entonces. Pero todo esto no le llenaba. Su orientación era totalmente espiritual. A pesar de todo, aún le quedaban asuntos temporales que llevar a cabo.
Enviada, por eso, a Ferrara a la Corte de Nicolás III le asignan el cometido de ser compañía para su hija Margarita. Como advierte que su proyecto consiste en consagrarse a Dios deja la vida cortesana. En ese anhelo encuentra unas clarisas. La vida que lleva es de oración y desprendimiento con gran humildad.
Veía que, dentro de los muros del Convento, muchas aspiraban a ser abadesas con la idea de figurar e ir por delante. Entonces poco a poco va eliminando ese tópico, para recordar que Cristo no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su Vida en rescate por todos.
Gran escritora y miniaturista entra de pleno en la vida consagrada y es elegida abadesa. En este momento de su trayectoria, enseñó a sus hermanas de comunidad que podían aportar más de los que pensaban con su granito de arena, dentro de esos muros. Santa Catalina de Bolonia muere en el año 1463.