Madrid - Publicado el - Actualizado
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Dios siempre es Novedad porque todo lo viene a hacer nuevo y a restaurar todas las cosas en Cristo. Hoy celebramos a San Vicente Romano, cuya trayectoria siempre estuvo marcada por la caridad y ese Amor que nos trae el Recién Nacido en el Pesebre. Nace en 1751 a las afueras de Nápoles. Siempre tuvo una gran sensibilidad por su Fe, con un afán de ayudar a los más necesitados.
Cuando descubre su vocación, ingresa en el Seminario napolitano. Allí tendrá como profesor al prestigioso Alfonso María de Ligorio, que fundó los Redentoristas. Ordenado con menos de treinta años, será cura de su propio lugar natal. Allí fue un gran apóstol entregado a todos.
Su preocupación fueron los necesitados y cuidó de que los feligreses fuesen atendidos. Se le llamó cariñosamente “el Párroco incansable”. También promovió los Sacramentos y quiso que los niños tuviesen su particular formación, algo que no debía morir de ninguna de las maneras.
Cuando el Vesubio entró en erupción, impulsó la reconstrucción moral y humana de la ciudad. Creó el apostolado de la pesca, tan usado actualmente muchas veces. Consistía en acercarse a cualquier paseante e invitarle a entrar a orar un poco en la próxima Iglesia.
Esto le hizo preocuparse por la realidad del mundo costero y de los que se dedicaban cada día a desafiar el mar. También puso paz en los conflictos entre los pescadores. Esto le hizo ser aún más valorado entre las gentes del mar. San Vicente Romano, concluyó la Basílica de Napóles y murió en 1831.