SANTORAL

San Roberto de Molesmes

Jesús Luis Sacristán

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Nos acercamos hoy hasta los orígenes de la reforma en la vida monástica que genera el carisma cisterciense. Hoy celebramos a San Roberto de Molesmes baluarte de esta andadura, junto a San Bernardo de Claraval. Nace en Champagne (Francia) alrededor del año 1029. 

Desde pequeño mostraba una inclinación a la vida humilde, a la oración y al servicio como gesto de caridad. Hijo de padres pertenecientes a la nobleza, tras comenzar su noviciado la Abadía de Celle, pasó a la Diócesis de Langres como Abad. Por entonces algunos ermitaños que vivían en bosques cercanos quisieron tenerle como guía espiritual. 

Sin embargo los monjes del Convento se opusieron porque querían tener ellos por guía a un Santo como era Roberto. No es que le quisieran, pero buscaban una apropiación interesada para no quedarse sin una brújula. 

Al ver la relajación espiritual se fue con unos compañeros que le siguieron en su forma de vida en un bosque para orar y trabajar para conseguirse el pan. Es el inicio del Císter. El Convento se llamaba Citeaux. De ahí el nombre del Carisma. El Papa le ordenó volver a Molesmes. 

El motivo es que los religiosos viendo que no podían estar sin él, intentaron que volviese. Peor no lo consiguieron. Entonces apelaron a la autoridad del Papa que le hizo retornar. Él obedeció y permaneció hasta el final de sus días, sin intentar marcharse más veces. San Roberto muere hacia el año 1111.

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