Madrid - Publicado el
1 min lectura
La Cuaresma nos enseña a aprender del Señor que cargó con la Cruz. Hoy celebramos a San Conrado de Piacenza. Él vivió su cruz e incomprensión particular, lo que le hizo ser signo de contradicción y auténtico discípulo del Señor.
Natural de Calendasco (Italia) en el año 1290, es hijo de familia noble. Trabajaban para el Sacro Imperio. De joven contrae matrimonio También su mujer procede de estirpe noble. Así todo parece caminar felizmente hasta que viene la prueba.
Porque un día encontrándose en una cacería hizo lumbre para atraer a las presas. Como se despreocupó descansando un poco, no se fijó en el fuego que se propagó enseguida sin poderlo controlar. Varios edificios se vieron afectados.
Al ver lo ocurrido, tuvo pánico y se escapó a escondidas logrando pasar desapercibido. Nadie sospecharía de él. Las autoridades en su investigación culparon sin saber la realidad a otro hombre sobre el que pesaba la condena a muerte, al pensar que había perpetrado ese delito. El Santo, lleno de remordimientos, contó lo sucedido a las autoridades para evitar la muerte de un inocente. Cuando le escucharon su confesión, absolvieron al otro hombre. Esto sirvió para que confiscasen sus bienes y pudiese pagar. Arruinado por completo se hizo ermitaño y vivió como terciario franciscano. San Conrado de Piacenza muere en el año 1351.