Madrid - Publicado el
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Nos adentramos en una Celebración que hunde sus raíces en el Antiguo Testamento. Hoy es IV Domingo de Pascua, también conocido como Domingo del Buen Pastor. Este día nos lleva a las páginas más remotas de la Sagrada Escritura. Abel era pastor.
Lo mismo pasaba con Abraham cuando el Señor le llamó de su tierra de Ur de los Caldeos. Y así podríamos recorrer la vida de Jacob, José, Moisés y del rey David en sus orígenes, además de los Profetas y otros patriarcas de la Antigua Alianza.
Precisamente en el Evangelio que se proclama esta jornada, alude a esto. Jesús, en el Pasaje evangélico, consuela a la gente necesitada que sufre y se muestra como El Buen Pastor que va por delante de las ovejas y da la vida por ellas. Cristo es la Única Puerta por la que se puede acceder al Cielo. Conoce a cada una de las ovejas por su nombre y ellas le siguen.
Los primeros cristianos toman muy en serio y con Fe este Símbolo. De hecho, en las catacumbas hay muchas pinturas y frescos que aluden a un joven que lleva cargada sobre los hombros la oveja que se le ha escapado.
Jesucristo muestra su preocupación por otras ovejas que no son de este redil y alas que tiene por misión que entren por los Pastos de la Vida. La Iglesia quiso vivir esta jornada en clave del Resurrección. Por eso la introdujo en pleno Tiempo Pascual. Y en este Domingo celebramos también la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y las Vocaciones Nativas.