Rey y mártir

Rey y mártir

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

"Su poder es un poder eterno, no cesará. Su reino no acabará". Así se cierra la profecía del libro de Daniel que hoy se proclama. El hijo de hombre, que el profeta ha descubierto entre las nubes del cielo ha de mantener viva la esperanza de su pueblo (Dan 7, 13-14).

De hecho, un poco más adelante, se anuncia que "los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán para siempre por los siglos de los siglos", hasta que el Anciano les haga justicia y los libre de sus enemigos (Dan 7, 18.22).

Hacemos nuestro este anuncio de salvación y repetimos con el salmo responsorial: "El Señor reina, vestido de majestad" (Sal 92). Pero no solo reconocemos su realeza, sino que agradecemos que a nosotros nos haya hecho "reino y sacerdotes para Dios su Padre", como proclama hoy el Apocalipsis (Ap 1, 5-8).

EL REINO Y EL MUNDO

En el evangelio de esta fiesta se nos recuerda el diálogo entre Pilato y Jesús (Jn 18, 33-37). El procurador romano puede haber oído que, al entrar en Jerusalén, Jesús había sido aclamado por el pueblo. Los sacerdotes lo acusaban precisamente de hacerse rey.

EL TRONO DE LA CRUZ

El texto recoge una tercera pregunta de Pilato: "Entonces, ¿tú eres rey?". También esta vez la respuesta de Jesús es enigmática: "Tú lo dices: soy rey. Yo para eso he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz". Con esas palabras Jesús se define a sí mismo y presenta a sus seguidores.

Señor Jesús, al escribir sobre la cruz que tú eras el rey de los judíos, Pilato tal vez pretendía burlarse de ellos. Pero dijo más de lo que pretendía decir. Tú eres nuestro Rey y Señor. Y la cruz es tu verdadero trono. Queremos escuchar tu voz para dar testimonio de tu verdad. Solo así este mundo nuestro puede ser el reino que tú anunciabas. Amén