Tercera meditación de los ejercicios espirituales en el Vaticano: "Dios no es un 112"

El monje Erik Varden explica en los ejercicios espirituales de la Curia romana que la ayuda de Dios no es un servicio de emergencia, sino una morada en la que se vive

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El monje y obispo noruego de Trondheim, Erik Varden, ha ofrecido la tercera meditación en la Capilla Paulina para el Papa León XIV y la Curia romana durante los ejercicios espirituales. En su reflexión, ha advertido de que Dios no es un servicio de emergencia al que llamar como si se marcase el 112, citando a la educadora cristiana del siglo XVII Mary Ward: "Haced lo mejor que podáis y Dios os ayudará".

Una morada, no una emergencia

Varden ha profundizado en la idea de que la ayuda de Dios es una realidad que nos sostiene, una "morada en la que podemos vivir, movernos y existir", según la definición de San Bernardo. Esta concepción, inspirada en el Salmo 90, se opone a la visión de una ayuda divina que es meramente "ocasional" o un recurso para momentos de crisis extremas.

EFE


Frente a esta visión, el obispo ha planteado una pregunta fundamental: "¿qué decir de los casos en los que personas temerosas de Dios caen y parecen ser abandonadas?". Este interrogante abre la puerta a la reflexión sobre el sufrimiento y la aparente ausencia de respuesta divina ante el clamor humano.

La sinfonía de Job

Para abordar esta cuestión, Varden ha recurrido a la figura bíblica de Job, cuyo libro describe como una sinfonía en tres movimientos: lamento, amenaza y gracia. Job se niega a aceptar las justificaciones de sus amigos y se aferra a la búsqueda de Dios en medio de su aflicción, con el grito heroico: "¿Quién, sino Él, puede hacer esto?".

El monje noruego también ha alertado sobre el riesgo de entender la religión como una "póliza de seguro" que nos protege del peligro. Cuando el mal golpea, esta concepción puede llevar a la crisis de fe y a seguir el consejo de la esposa de Job de "maldecir a Dios y morir".

Aprender a vivir en la gracia

La verdadera ayuda de Dios, según ha concluido el predicador, no consiste en evitar las pruebas. Al contrario, a veces Dios "puede hacer posible un mundo nuevo y bendito después de derribar los muros que creíamos que eran el mundo, muros dentro de los cuales en realidad nos asfixiábamos".

En definitiva, morar en la ayuda de Dios significa, según la enseñanza de San Bernardo, "pasar por el Lamento y la Amenaza para aprender a vivir con Gracia en este nuevo nivel de profundidad". Solo así, ha afirmado Varden, se puede permitir que otros también encuentren esa misma gracia.

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