El Papa León XIV defiende la vida en Mónaco: "Que sea defendida y promovida desde su concepción hasta su fin natural"

El Papa León XIV ha vivido un encuentro con la Comunidad Católica de Mónaco en la catedral de la Inmaculada Concepción de Montecarlo

EFE

MONACO (Monaco), 28/03/2026.- Pope Leo XIV during a meeting with the catholic community in the Cathedral of the Immaculate Conception, Monaco, 28 March 2026. Pope Leo XIV is on apostolic journey to Monaco. (Papa) EFE/EPA/ETTORE FERRARI

Rodrigo Simón Rey

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Ante una abarrotada Catedral de la Inmaculada Concepción, la catedral de Mónaco, el Papa ha mantenido un encuentro con la comunidad católica del Principado. El pequeño estado costero, al sur de Francia, recibe por primera vez a un Pontífice y la emoción de los católicos monegascos se ha sentido desde que el Papa ha puesto un pie en el país.

En primer lugar, el Papa ha mantenido una reunión privada con las autoridades reales, Alberto II y la princesa Charlene, además de sus dos hijos. El príncipe Alberto fue uno de los primeros líderes en visitar al papa León XIV tras su elección el pasado mes de mayo. El jefe de Estado de Mónaco ha sido recientemente célebre por negarse a refrendar una ley que despenalizaba el aborto en la ciudad-estado de la costa azul. El revuelo fue grande, pero Alberto II de Mónaco se mantuvo firme en el respeto a la vida y a la Constitución monegasca, una de las pocas que asume la religión católica como la religión oficial del estado, aunque, evidentemente, garantiza la libertad de culto

Se ha notado en ese primer discurso a los ciudadanos de Mónaco, se ha notado también en ese viaje en el Papa-móvil desde el palacio Principesco de Mónaco, donde ha mantenido la reunión con Alberto, hasta la Catedral de Mónaco y se ha notado también, en cuanto ha puesto un pie dentro del templo. Mónaco está entusiasmado.

El Papa ha hecho referencia en su homilía a el papel que tiene Jesucristo para nosotros, los hombres: "Ante Dios y en presencia de Dios tenemos un abogado: Jesucristo, el justo (cf. 1 Jn 2,1-2). Con estas palabras, el apóstol Juan nos ayuda a captar el misterio de la salvación. En nuestra fragilidad, cargados con el peso del pecado que marca nuestra humanidad, incapaces de abrazar con nuestras solas fuerzas la plenitud de la vida y de la felicidad, hemos sido alcanzados por Dios mismo por medio de su Hijo Jesucristo. Él —afirma el Apóstol—, como víctima de expiación, cargó sobre sí el mal del hombre y del mundo, lo llevó con nosotros y por nosotros, pasó por él transformándolo y liberándonos para siempre."

Ante la realidad social, socioeconómica y multiétnica de Mónaco, el Papa no ha pasado por alto esa gran riqueza y oportunidad que tiene allí la Iglesia: "En este sentido, quisiera decir que la Iglesia, aquí en el Principado de Mónaco, posee una gran riqueza: ser un lugar, una realidad en la que todos encuentran acogida y hospitalidad, en esa mezcla social y cultural que es un rasgo típico de ustedes. El Principado de Mónaco, en efecto, es un pequeño estado habitado, sin embargo, de manera variada por monegascos, franceses, italianos y personas de muchas otras nacionalidades. Un pequeño estado cosmopolita, en el que a la variedad de procedencias se asocian también otras diferencias de tipo socioeconómico. En la Iglesia, tales diferencias nunca se convierten en ocasión de división en clases sociales; al contrario, todos son acogidos en cuanto personas e hijos de Dios, y todos son destinatarios de un don de gracia que impulsa la comunión, la fraternidad y el amor recíproco."

Por último, el papa ha animado a la comunidad católica a comprometerse con ese propósito tan justo: "A este respecto, deseo animarlos a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural; ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir al hombre al individualismo y de fundar la vida social sobre la producción de la riqueza.", les ha dicho el Papa, consciente de la frivolidad que puede llegar a generar la acumulación de riqueza de la magnitud de la que se acumula en la ciudad-estado.