León XIV se reencuentra con sus antiguos compañeros de clase en Roma: "Estamos aquí para expresar nuestra cercanía y reencontrarnos con él"

El Papa compartió aulas con ellos hasta 1969 y aprovechó para abrazarlos, recordar viejos tiempos y tomarse una fotografía con ellos, un recuerdo que colocarán en un lugar privilegiado de su antigua comunidad escolar

Vatican Media

El Papa se hace un selfie con sus excompañeros de escuela en la Plaza de San Pedro

Álvaro Fedriani

Madrid - Publicado el

2 min lectura

La audiencia general celebrada esta semana en la Plaza de San Pedro ha estado marcada por un momento especialmente emotivo: el reencuentro entre el Papa León XIV y un grupo de antiguos compañeros de su etapa escolar en Estados Unidos.

Diez exalumnos del instituto Saint Mary’s de Riverdale, en Illinois, viajaron hasta el Vaticano para reencontrarse con quien fuera su compañero de clase, Robert Francis Prevost, hoy convertido en el 266º sucesor de San Pedro. Su presencia no pasó desapercibida entre los numerosos peregrinos que llenaban la plaza en una jornada bañada por un ambiente primaveral.

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Cartel con la firma del joven Robert Prevost

"Estamos aquí para expresar nuestra cercanía y reencontrarnos con nuestro antiguo compañero", afirmaron los visitantes, que compartieron aulas con el Pontífice hasta 1969. Uno de ellos, Jerome Clemens, sostenía una fotografía de aquellos años, señalando a Prevost entre sus compañeros. En el reverso, una firma del entonces estudiante que hoy ha sido actualizada con el nombre papal.

Un reencuentro lleno de recuerdos

El reencuentro culminó tras la audiencia, cuando los antiguos compañeros pudieron acercarse al Papa León XIV, abrazarlo y tomarse una fotografía conjunta, un recuerdo que, según señalaron, será colocado en su antigua comunidad escolar.

El testimonio de aquellos que compartieron juventud con el Pontífice estuvo cargado de nostalgia. John Riggio recordó el ambiente del centro educativo como algo más que una institución académica: "Era más que una escuela, era una familia". En ese entorno también participaba activamente la madre del Papa, Mildred Agnes Prevost, quien trabajaba como bibliotecaria y formaba parte de la vida parroquial y escolar.

Ordenación de Robert Prevost

Peregrinos y gestos que dejan huella

Pero la audiencia no se limitó a este reencuentro. Como es habitual, la jornada congregó a muchos peregrinos y grupos de distintas partes del mundo, cada uno con historias y gestos significativos.

Entre ellos, destacó la presencia de estudiantes con discapacidad del Liceo Silvio Ceccato, en el norte de Italia, quienes entregaron al Papa un belén elaborado por ellos mismos junto a otros jóvenes. La obra, compuesta como un mosaico inspirado en la columnata de Bernini, fue presentada como un símbolo de inclusión, creatividad y esperanza.

También estuvieron presentes jóvenes del curso de mariscales de la Marina, quienes, a pesar de atravesar momentos personales difíciles, encontraron consuelo en la cercanía del Pontífice. "Escuchar sus palabras y recibir una sonrisa nos reconfortó", explicaron tras el encuentro.

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Los jóvenes marineros del 28º Curso de Estudiantes de Mariscal donan un icono al Papa

En conjunto, la audiencia general volvió a mostrar su doble dimensión: por un lado, como espacio de catequesis y encuentro espiritual; por otro, como escenario de historias humanas que conectan pasado y presente. El reencuentro del Papa con sus antiguos compañeros de escuela puso rostro a esa dimensión más personal del pontificado, recordando que, detrás de la figura del líder de la Iglesia, permanece la historia de un hombre que no olvida sus raíces.

La escena, sencilla pero cargada de significado, dejó una imagen difícil de olvidar: la de un grupo de amigos que, décadas después, se reúnen en el corazón del Vaticano para abrazar a quien un día compartió con ellos pupitres y sueños.

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