Del genocidio a la ocupación, pasando por la tutela rusa: el Papa visita a los cristianos apostólicos armenios en Estambul

Los armenios, un pueblo esencialmente cristiano, han sufrido la persecución y el genocidio en sus propias carnes, este domingo el Papa les visita en la simbólica catedral armenia de Estambul

El Papa  León XIV junto al Patriarca Sahak II

Rodrigo Simón Rey

Madrid - Publicado el

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Si hay una comunidad cristiana a la que no hace falta hablarle de persecución es el Patriarcado Armenio de Estambul, porque lo han vivido en sus propias carnes. El Genocidio armenio es una de las vergüenzas de la truculenta primera mitad del siglo XX. Eclipsado por el Holocausto y las guerras mundiales en su momento, vivió la indignidad de que se negara su condición de víctimas. Perpetrado por un renqueante Imperio Otomano y consumado por el régimen de Ataturk, el genocidio armenio es una barbaridad tan atroz, que aun hoy sigue debajo de la alfombra de la Historia. En torno a un millón de armenios, de los dos millones que vivían en las tierras otomanas, fueron masacrados desde el año 1915 al año 1923. Fueron, literalmente, borrados del mapa.

Un pueblo perseguido, una Iglesia ejemplar

100 años más tarde, la Turquía de Erdogan, que vive inmersa en una delirante espiral ultranacionalista, sigue negando lo que se perpetró contra el pueblo que habita las faldas de la cordillera caucásica. De hecho, por si fuera poco insulto, Turquía apoya abiertamente la campaña expansionista de Azerbayán en el territorio que se disputan con Armenia, desde hace años, el Nagorno Karabaj. En 2023, el país azerí se hizo con ese territorio y expulsó a la población armenia que lo habitaba, en torno a 100 mil personas, en lo que los armenios consideraron una nueva limpieza étnica en su propio territorio.

Como en el Holocausto, las fotografías de la masacre fueron y son la clave para documentar el genocidio.

En este territorio, en el siempre disputado Cáucaso, tres países (Georgia, Armenia y Azerbayán) viven embutidos entre Rusia y Turquía. El cóctel que se forma en la región, al que se une el pueblo kurdo y el norte de Irán, es una bomba de relojería de ambiciones nacionalistas estrechamente relacionadas con las profesiones religiosas. Bien lo saben los armenios, atosigados hoy como ayer por el vecino musulmán. Si en el siglo XX eran atacados por los turcos, en el siglo XXI sufren la ofensiva de otro pueblo túrquico de mayoría musulmana, Azerbayán.

Visita ecuménica y solidaria

Por todo ello, la visita del Papa a la sede de la iglesia armenia en Estambul, la ciudad más esplendorosa de Turquía, es más que un gesto ecuménico en concordancia con su paso por Turquía. Es un gesto de apoyo y de gratitud, en la Catedral Apostólica Armenia de Estambul, que es ni más ni menos, que uno de los centros religiosos más antiguos e importantes de los armenios. Su identidad, marcada por la resiliencia y la valentía en los peores momentos, es algo que ha querido destacar el Papa: "Esta visita me brinda la oportunidad de agradecer a Dios el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de los siglos, a menudo en circunstancias trágicas".

papa y patriarca armenio

El Papa, comprometido con el legado ecuménico que, desde hace varias décadas, cultivan las diferentes iglesias ortodoxas y también la católica, ha destacado aquel encuentro tras el Concilio Vaticano II entre el Catholicós armenio Khoren I y el Papa Pablo VI, en el que sellaron una paz e iniciaron un camino que hoy continua con la pretensión conjunta de lograr la unidad, casi mil años después de que se certificara el cisma de Oriente.