Claves del viaje del Papa León XIV a Mónaco
El Pontífice se desplaza este sábado a la Ciudad-Estado. Un viaje relámpago de nueve horas de duración que se produce dos meses después del encuentro en el Vaticano entre León XIV y el Príncipe Alberto
Roma - Publicado el
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PRIMER VIAJE DE LEÓN XIV EN 2026
Será una visita breve, de apenas 9 horas, pero de gran simbolismo, porque es el primer Estado europeo al que viaja León XIV, y además Mónaco nunca había sido visitado por un pontífice en viaje oficial. Seis siglos antes, en 1538, el Papa Pablo III pasó por Mónaco durante las negociaciones de la Paz de Niza, cuando el pontífice logró reunir a Carlos V y Francisco I para instarlos a una tregua, que finalmente conduciría a su reconciliación. Con el fin de evitar someterse a la tutela de cualquiera de los dos soberanos, Pablo III optó por pernoctar en el Principado, y por lo tanto en terreno neutral.
VIAJE DE IMPORTANCIA PASTORAL Y DIPLOMÁTICA
Mónaco es, después del Vaticano, el segundo país más pequeño del mundo. Pero también, uno de los más densamente poblados. Allí viven 38.000 personas, gobernadas desde 1297 por la Casa de los Grimaldi. El viaje está cargado de significado en términos diplomáticos, porque se trata de un país estratégico por varias razones. El establecimiento de las relaciones diplomáticas oficiales entre los dos estados se remonta al año 1887, cuando el Papa León XIII creó la diócesis de Mónaco, directamente dependiente de la Santa Sede. Por una parte el catolicismo tiene un papel institucional relevante que mantiene una relación histórica estrecha con la Iglesia; por otra parte aunque sea el segundo país más pequeño del mundo, tiene una visibilidad internacional enorme al funcionar como escaparate global, por lo que sus palabras tendrán mayor repercusión. Entre los temas que previsiblemente afloraran en los discursos del Papa se encontrará el papel de Europa ante la situación bélica mundial, el cuidado del medio ambiente y la defensa de la vida.
Agradecimiento a la aportación de mónaco
Con la visita, el Vaticano reconoce también la implicación del Principado de Mónaco a la hora de proporcionar ayuda económica para la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, a las que contribuye con donaciones institucionales y fundaciones vinculadas a la familia principesca a través de becas para financiar la participación de jóvenes de países con menos recursos.
AGENDA DEL PAPA EN MÓNACO
Cuatro meses después de su primer viaje apostólico a Turquía y Líbano, el Papa León XIV pronunciará en Mónaco 4 discursos en lengua francesa. Un viaje de menos de 9 horas, marcado por cuatro encuentros, empezando por el saludo a los Príncipes, después a la comunidad católica y los jóvenes y catecúmenos, para concluir con la Misa en el Estadio Louis II, que lleva el nombre del príncipe Luis II, que reinó entre 1922 y 1949. El viaje tiene como lema “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, una frase del Evangelio de Juan.
El primer acto del viaje, al poco de aterrizar será trasladarse al Palacio de Mónaco, donde se reunirá con los príncipes y su familia, la princesa Charlene y sus hijos Jacques y Gabriella. Tras la ceremonia de bienvenida en el patio de honor, se sucederán el saludo institucional, la conversación privada y un primer intercambio de palabras en el marco oficial. Allí el Papa pronunciará sus primeras palabras del viaje. El Palacio Principesco de Mónaco en su origen fue una fortaleza. Se construyó en 1191 como punto defensivo para los genoveses. Pasó a ser residencia de los Grimaldi desde finales del siglo XIII, por lo que el edificio conserva aún ese aire de bastión, aunque hoy es el centro de la vida institucional del principado.
La catedral de la Inmaculada Concepción será el lugar donde se produzca el encuentro con la comunidad católica. Se encuentra situada en lo alto de la Roca. Construida entre 1875 y 1903 sobre los restos de una iglesia medieval es el corazón espiritual del Principado. Bajo sus bóvedas reposa la historia viva de la dinastía Grimaldi. Allí están las tumbas de Rainiero III de Mónaco y Grace Kelly. La catedral funciona así como panteón, santuario y símbolo de Estado. Fue también escenario de una de las bodas más recordadas del siglo XX: la boda entre el príncipe Rainiero y la actriz estadounidense Grace Kelly, que se convertiría en princesa. Aquel enlace consolidó la imagen internacional de Mónaco como punto de encuentro entre tradición y modernidad. La catedral también es sede del arzobispado y marco de las grandes celebraciones religiosas del principado.
EN MÓNACO EL CATOLICISMO ES RELIGIÓN DE ESTADO
Según la constitución, el catolicismo es la religión oficial del Estado en este país, que también garantiza libertad de culto y de expresión. En la práctica significa que el catolicismo se enseña en las escuelas y que en las ceremonias de Estado incluyen una misa. La Iglesia local en Mónaco es reducida, pero muy visible, amparada por la protección de la familia principesca Grimaldi, que lleva tiempo cooperando con el Vaticano en distintos temas. En 2027, la diócesis celebrará 140 años de historia, así como los 780 años de la edificación de la primera parroquia en el Peñón, autorizada el 6 de diciembre de 1247 por el Papa Inocencio IV a través de la bula Pro Puritate. Dos aniversarios clave que serán precedidos por la histórica llegada de León XIV.
ALBERTO DE MÓNACO A FAVOR DE LA VIDA
El pasado año, Alberto de Mónaco rechazó firmar la ley del aborto. El Parlamento de Mónaco, conocido como Consejo Nacional votó a favor de la ampliar la ley del aborto. La norma habría liberalizado el aborto hasta la semana número doce, o hasta la dieciséis en caso de violación, y permitía a las chicas desde los 15 años abortar sin el permiso de sus padres. Pero la Ley no salió adelante porque Alberto II hizo uso de sus prerrogativas y se negó a refrendarla. Por lo tanto Mónaco es uno de los pocos países europeos donde el aborto no es legal. Está prohibido excepto en los casos de violación, grave malformación del feto o peligro para la vida de la madre. Desde 2019 se trata en cualquier caso de una práctica despenalizada para las mujeres que dan ese paso.
BREVE REPASO A LA HISTORIA DE MÓNACO
Fundado como fortaleza genovesa en 1191, fue tomado por los Grimaldi en 1297 gracias a la célebre audacia de François Grimaldi, quien se disfrazó de monje para abrir las puertas del castillo. Desde entonces, la familia ha gobernado casi sin interrupciones, sorteando presiones de Francia, Italia y otras potencias vecinas.
A lo largo de los siglos, el principado pasó de ser un bastión militar a un centro político y económico, con una monarquía capaz de equilibrar tradición y modernidad. La llegada del turismo y del juego en el siglo XIX consolidó su proyección internacional, convirtiendo a Mónaco en un referente de lujo y diplomacia. Durante la Primera Guerra Mundial mantuvo una posición neutral, evitando enfrentamientos directos y ofreciendo refugio a desplazados. En la Segunda Guerra Mundial, tras una breve ocupación de Italia y luego por la Alemania nazi, el príncipe Luis II y su gobierno lograron proteger a familias judías, y preservaron la soberanía del principado hasta el final del conflicto. El país se mantuvo prácticamente intacto, tanto en infraestructuras como en población, y nada alteró su independencia, su familia dinástica y su estabilidad política, algo notable para un Estado de menos de 2 km² en medio de un continente en guerra.
SANTA DEVOTA, LA PATRONA DE MÓNACO
A principios del siglo VI, Córcega era una provincia romana y Diocleciano decretó una gran persecución contra los cristianos. La joven cristiana Devota fue arrestada, encarcelada y martirizada. Murió sin renegar su fe. Después de su muerte, el gobernador de la provincia ordenó quemar su cuerpo pero un grupo de cristianos se apoderó de él y lo colocaron sobre una barca que salía para África donde, pensaban, recibiría cristiana sepultura. Cuenta la tradición que una tormenta repentina, junto con la ayuda de una paloma desvió la barca hasta una playa de Mónaco, donde se encuentra la actual iglesia de Santa Devota. Su devoción comenzó a extenderse por la zona y entre los navegantes y se le atribuían numerosos milagros. Cuentan también que en el siglo XVI, durante una guerra contra los Genoveses y los Pisanos, la Santa protegió Mónaco de un largo asedio de 6 meses. Su culto ha sido siempre una señal de identidad de sus habitantes.