Una revista de EE.UU. publica una representación gráfica de cómo podría haber quedado la espalda de Cristo después de la flagelación

Publicado en la revista médica JAMA, el análisis detalla las causas físicas de la muerte de Jesús a través de medicina moderna, fuentes históricas y datos anatómicos

 

 

Redacción Religión

Publicado el

2 min lectura

¿Qué sufrió Jesús físicamente durante la crucifixión? ¿Qué dicen la ciencia y la medicina sobre el método de ejecución más brutal del Imperio Romano? En 1986, un grupo de médicos forenses y expertos en historia publicó un estudio pionero en el Journal of the American Medical Association (JAMA), una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, que arrojó luz sobre esta cuestión desde un enfoque estrictamente científico.

Titulado “On the Physical Death of Jesus Christ”, el artículo fue elaborado por los doctores William D. Edwards, Wesley J. Gabel y Floyd E. Hosmer, quienes combinaron fuentes históricas, relatos evangélicos y conocimientos anatómicos modernos para reconstruir paso a paso el calvario físico que habría padecido Jesús de Nazaret

Ilustración que acompaña al informe 'On the Physical Death of Jesus Christ'

El informe sostiene que Jesús murió a causa de un shock hipovolémico —una severa pérdida de sangre— y una asfixia por agotamiento, provocadas por la combinación de una brutal flagelación y la crucifixión en sí misma.

"insoportable"

Según el estudio, la flagelación romana no era un simple castigo físico: era una forma de tortura que destrozaba los tejidos blandos, exponía músculos e incluso huesos, y provocaba hemorragias masivas: “Las heridas causadas por los látigos —con bolas de plomo y fragmentos de hueso— eran suficientes para dejar a la víctima al borde de la muerte antes siquiera de ser crucificada".

Ilustración que acompaña al informe 'On the Physical Death of Jesus Christ'

Una vez en la cruz, el cuerpo colgado con los brazos extendidos forzaba los músculos respiratorios hasta el límite, dificultando la exhalación. “Cada aliento se convertía en un esfuerzo doloroso”, indican en el informe. 

Para poder respirar, Jesús debía empujarse hacia arriba apoyándose en los pies clavados, provocando un nuevo dolor insoportable. Esta dinámica, repetida durante horas, acababa por colapsar el cuerpo.

¿Y la lanza en el costado?

El estudio también analiza el momento en el que un soldado romano perfora el costado de Jesús con una lanza, tal como relatan los Evangelios. Desde el punto de vista médico, la mezcla de “agua y sangre” que habría salido podría explicarse por la acumulación de líquido en la cavidad torácica y alrededor del corazón, síntomas compatibles con un colapso cardiovascular terminal.

Ilustración que acompaña al informe 'On the Physical Death of Jesus Christ'

El enfoque de los autores es clínico y respetuoso. No busca discutir cuestiones teológicas ni religiosas, sino explorar qué sucedió físicamente en un cuerpo humano sometido a una tortura sistemática. 

La conclusión de este estudio, aún citado décadas después, es clara: la crucifixión, tal como la sufrió Jesús, fue un método de ejecución “insoportablemente doloroso, prolongado y médicamente letal”.

Temas relacionados