Miguel Ángel García, alfombrista de Ponteareas: "La escuela es la propia alfombra, que te va enseñando"

El presidente de la Asociación de Alfombristas del Corpus Christi ha explicado en 'Ecclesia al día' en TRECE en qué consiste esta tradición artística gallega bicentenaria que adorna las procesiones de Carballiño o Ferrol

Álvaro Fedriani

Madrid - Publicado el

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La Semana Santa gallega se viste de arte efímero gracias a las alfombras florales de Ponteareas. La Asociación de Alfombristas de Corpus Christi de esta localidad pontevedresa, famosa por sus espectaculares creaciones para dicha festividad, ha vuelto a llevar su tradición a las calles para adornar el paso de las procesiones. Este año, sus obras podrán admirarse el Domingo de Ramos en Carballiño, cuya Semana Santa ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia, y en Ferrol, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Esta iniciativa forma parte de las campañas de promoción que la asociación realiza para dar a conocer su fiesta mayor, el Corpus Christi. Según explica Miguel Ángel García Correa, presidente de la asociación, la elección de la Semana Santa tiene un profundo sentido religioso. "Celebramos también una cosa importante, que es la entrada a Jesús en el templo, que fue alfombrado con palmas de flores y con flores", señala, conectando su arte con el pasaje bíblico.

Un minucioso trabajo artesanal

Las alfombras están confeccionadas enteramente con elementos vegetales y flores frescas, un sello distintivo que, en palabras de García Correa, "es la esencia de nuestras alfombras". La magnitud del trabajo varía enormemente: mientras una alfombra de 50 metros como la de Carballiño puede requerir unas cuatro horas de trabajo, los preparativos para el Corpus de Ponteareas son titánicos. Para cubrir los cerca de 6.000 metros cuadrados de calles, los alfombristas trabajan sin descanso desde las cuatro de la tarde hasta las nueve de la mañana del día siguiente.

Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas

Preparación de una alfombra floral

El proceso comienza unas tres semanas antes con el trabajo de deshoje, una tarea "muy dura" y laboriosa que consiste en separar hojas y cortar materiales como el mirto o la tuya. Todo se hace de forma altruista. La última semana se dedica a la recolección de la flor, como la hortensia. Una vez en la calle, primero se traza el dibujo y luego se realiza el perfilado, que consiste en repasar las líneas del diseño con semillas u otros elementos vegetales. Finalmente, se procede al relleno o matizado por colores, dando vida a los impresionantes tapices.

Una tradición que une generaciones

Detrás de cada alfombra hay una comunidad entera. La asociación cuenta con 150 socios, pero involucra a más de 500 personas en la elaboración de los tapices. Es un colectivo intergeneracional donde la edad no es una barrera. "Hemos ido con gente que tiene 18 años, pero también está Elvira, que tenía 89 años", comenta García Correa. Este legado familiar es un pilar fundamental, algo de lo que se siente orgulloso: "Yo soy ya la cuarta generación, mis hijas que vienen detrás son la quinta".

Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas

La borriquita de Salamanca pasando por encima de una de las alfombras de flores

La transmisión de este saber no se imparte en aulas, sino a pie de calle. "La escuela es la propia alfombra, que te va enseñando", afirma el presidente. La cantera de alfombristas se nutre en los llamados portales del corpus, espacios donde se reúnen tres semanas antes de la gran fiesta. Allí, a los niños "desde pequeñito, con 4 o 5 años, les vas enseñando poquito a poco cómo se hace", asegurando así la pervivencia de una tradición con más de 200 años de historia.

Para el espectador, puede resultar doloroso ver cómo una obra de arte tan elaborada desaparece bajo los pies de los costaleros. Sin embargo, para sus creadores, ahí reside su verdadero significado. No sienten pena, sino orgullo. "El sentido es para el paso de la procesión del Santísimo", explica García Correa. La alfombra es una ofrenda, y su destrucción es la culminación de su propósito. La verdadera decepción sería que la procesión no se realizara: "Lo malo sería que no pasara".

Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas

Preparación de una alfombra floral

Esa emoción es la que ha llenado a los alfombristas de Ponteareas al ver sus obras en eventos tan señalados como la procesión de la Borriquita en Santiago de Compostela, el centenario de la Mare de Déu en Valencia o el Año Jubilar Eulaliense en Mérida. Tras la Semana Santa, su arte viajará también a Portugal, concretamente a Matosinhos, para la fiesta del Bon Sechus. Estas muestras de su maestría son la mejor invitación para descubrir la grandiosidad de una fiesta que convierte, año tras año, las calles de Ponteareas en un museo efímero al aire libre.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.