¿Existe un “analfabetismo bíblico” en la Iglesia? La urgencia de leer la Biblia para no tener una fe incompleta, es la clave del Domingo de la Palabra
El misionero Allancastro Silva ha explicado en 'Ecclesia Al Día' de TRECE la importancia de que la Palabra "habite en nosotros" para entender la historia de la salvación
DOMINGO DE LA PALABRA
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Con motivo del Domingo de la Palabra, el programa Ecclesia Al Día de TRECE, presentado por Raquel Caldas, ha abordado la importancia capital que tiene la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y de cada creyente. Para profundizar en esta cuestión, el espacio ha contado con la intervención del Padre Allancastro Silva, misionero del Verbo Divino, quien ha subrayado la necesidad de que los católicos recuperen un contacto directo y profundo con la Sagrada Escritura para no caer en lo que ha denominado como "analfabetismo bíblico".
El Padre Allancastro ha expresado su preocupación por una realidad que observa con frecuencia en las comunidades cristianas. "Tristemente, debemos decir que, en comparación con otras confesiones religiosas, experimentamos nosotros entre los biblistas lo que ya solemos llamar analfabetismo bíblico", ha lamentado. El misionero considera "inconcebible que hoy en el siglo XXI lleguemos a una parroquia y que una persona que va a misa a diario no tenga la capacidad de tomar una Biblia y buscar una cita bíblica", una situación que, asegura, ha vivido por experiencia propia y que define como una "asignatura pendiente" para la Iglesia Católica.
La Palabra que habita en nosotros
El lema de la jornada de este año, "la palabra de Cristo habite en vosotros", da la clave para entender el verdadero sentido de la lectura bíblica. Según el Padre Allancastro, no se trata solo de un ejercicio intelectual, sino de una experiencia transformadora. Lo más importante, ha afirmado, es "permitir que la palabra penetre en la vida de uno y se construya desde dentro. Habitar en la palabra, dejarnos habitar por ella".
Dejarnos habitar por ella"
Ante la cuestión sobre el mejor método para acercarse a la Biblia, el experto lo ha calificado como una "pregunta trampa", ya que "lo más interesante es buscar el método que más te diga algo a ti, como experiencia personal". No obstante, ha destacado la Lectio Divina como "el método más antiguo", una forma de orar con la Escritura que permite a la Palabra "responder desde dentro y hacer suscitar desde nuestra propia vida lo que Dios quiere decirnos". Junto a esta, han surgido otros métodos más sofisticados que ponen el texto en diálogo con ciencias como la arqueología bíblica, la filología o la historia para confirmar y contrastar interpretaciones.
Más allá de la Eucaristía
El misionero ha recordado las palabras del Papa Francisco al instituir este domingo, llamando a "recuperar esa sacralidad de la palabra". Aunque la Eucaristía es "fuente y cumbre de nuestra experiencia" y la presencia real de Cristo, "no podemos olvidarnos que es también presencia real en analogía, Dios que habla a través de su palabra". Para el Padre Allancastro, experimentar esta realidad en la vida diaria "es lo único que nos da la capacidad de mantener el vínculo directo con el Señor".
Sin embargo, este camino requiere un esfuerzo, "como los atletas que tienen que ir creciendo día a día". Por ello, ha advertido sobre los riesgos de un acercamiento simplista al texto sagrado. "No podemos tomar una Biblia y empezar a leerla de Génesis a Apocalipsis de tirón, como si fuera una novela", ha explicado, ya que se trata de un libro con "varias capas de lectura". En este sentido, ha alertado sobre el peligro de las lecturas literales: "una interpretación literal de la Biblia ha traído muchísimos problemas a lo largo de la historia".
Una interpretación literal de la Biblia ha traído muchísimos problemas a lo largo de la historia"
Para evitar el fundamentalismo, el Padre Allancastro ha insistido en la importancia de "ir desconstruyendo estas diferentes capas de sentido" que contiene el texto bíblico. Para esta tarea, los fieles cuentan con el auxilio de "toda la tradición eclesial y el Magisterio, que es quien tiene esta autoridad histórica de la interpretación de la palabra". El objetivo final, ha concluido, debe ser "popularizar la lectura de la Biblia" para que deje de ser una asignatura pendiente y se convierta en un pilar fundamental en la vida de cada católico, pues, como ha recordado, en ella siempre se encuentra "una respuesta para cada momento".
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