Argüello sobre las vocaciones: "¡Qué importante es que el pueblo de Dios desee sacerdotes!"
En su carta pastoral de marzo, Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, reflexiona sobre la reciprocidad de las vocaciones en la Iglesia ante la próxima celebración del Día del Seminario
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, ha publicado su carta pastoral correspondiente a la segunda quincena de marzo, en la que aborda la importancia de las vocaciones en la Iglesia. En vísperas del Día del Seminario, que se celebra el próximo 22 de marzo, el prelado reflexiona sobre la necesidad recíproca entre laicos y sacerdotes.
Argüello ha querido salir al paso de lo que describe como “debates perplejos” que surgen en algunas comunidades: “si no hay sacerdotes, los laicos tendremos que hacer cosas; si ya hay laicos que hacen cosas, ¿para qué los sacerdotes?”. El arzobispo aclara que este planteamiento no es correcto.
Una misión propia para laicos y sacerdotes
En su escrito, subraya que la labor de los laicos no es una “tarea de suplencia o sustitución”, sino que tienen su vocación propia en la Iglesia y, de forma singular, en el mundo. Del mismo modo, el ministro ordenado tiene la misión de “hacer presente a Jesucristo, cabeza y siervo, esposo y sacerdote”.
Por ello, el prelado destaca: “¡Qué importante es que el pueblo de Dios desee sacerdotes!”. Sostiene que orar por las vocaciones es “expresar un deseo vivo” de lo que el sacerdote significa: la Palabra de Dios, la Eucaristía y el Perdón.
Todos somos vocación
Don Luis ha hecho un llamamiento a que todos se pregunten “¿para quién soy yo?” y a realizar “propuestas concretas a niños, adolescentes, jóvenes, mayores” para que consideren su vocación. Invita a los fieles a estar dispuestos a “dejar las redes” para seguir al Señor.
El arzobispo insiste en que no se trata de que los laicos trabajen menos, sino de que cada uno ocupe su sitio. “Cada cual tenemos un lugar propio en la vida de la Iglesia”, afirma, explicando que las vocaciones son recíprocas: “No hay pastor sin pueblo, no hay cabeza sin cuerpo, no hay esposo sin esposa”.
Finalmente, Argüello ha agradecido la labor de los sacerdotes de la Archidiócesis y ha pedido a los fieles que recen por ellos. También ha dedicado unas palabras a los 10 seminaristas actuales, que se preparan para ser “testigos que inviten a otros jóvenes a seguir al Señor”.
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