Argüello asegura que la regularización de migrantes les permitirá "abandonar un laberinto angustioso, caldo de cultivo de abusos"
El presidente de la Conferencia Episcopal reflexiona sobre el reciente decreto del Gobierno para regularizar a medio millón de migrantes: "Verán reconocidas su dignidad de personas”
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El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha destacado “los aspectos valiosos” del decreto aprobado por el Consejo de Ministros para la regularización de migrantes, que verán reconocidas “su dignidad de personas” y les permitirá abandonar “un laberinto angustioso, caldo de cultivo de abusos e ilegalidades diversas”, ya que buena parte de estas personas trabajan en la economía sumergida al carecer de papeles.
En su artículo firmado en la Revista 'Ecclesia', el también arzobispo de Valladolid considera que antes que el decreto gubernamental, lo deseable hubiera sido “un gran acuerdo parlamentario” que demandaban las más de 500.000 personas que se sumaron a la ILP reclamando esta regularización, que se remonta al 23 de abril de 2022 con el impulso de numerosas organizaciones sociales, muchas de ellas vinculadas a la Iglesia Católica.
Pese a que la ILP ha sufrido las consecuencias del bloqueo político una vez fue admitida a trámite en el Congreso de los Diputados el 9 de abril de 2024, Argüello asegura que ha sido “valiosa” la movilización ciudadana en “tiempos de quejas y apatías o defensa solo de los propios intereses” que proliferan en nuestro tiempo. En este sentido, el presidente del episcopado apunta que “nuestra convivencia democrática precisa del protagonismo social que rompa la pasividad”.
La Iglesia, conocedora de la realidad de los migrantes
Luis Argüello ha recalcado que la Iglesia, especialmente a través de las setenta cáritas diocesanas, congregaciones religiosas o entidades solidarias que acompañan a los migrantes, tiene un gran conocimiento “de la realidad de muchos de los migrantes que viven entre nosotros”.
Miles de estas personas participan en servicios que contribuyen al bienestar social, pero que se ven obligados a “trabajar en la economía sumergida” pese a que incluso algunos empresarios desearían poder llevar a cabo un contrato, pero “encuentran un obstáculo insalvable en la carencia de la documentación y formación adecuada de los posibles trabajadores”, ha lamentado.
Argüello reclama "un Gran pacto de Estado" por las migraciones
El presidente de la Conferencia Episcopal se pregunta también en el artículo de la Revista 'Ecclesia' cómo avanzar en la acogida e integración de estas personas en las diferentes comunidades, entre ellas las católicas.
De ahí que Argüello haya insistido en la necesidad “de un gran pacto de Estado y de la Unión Europea para abordar esta situación integralmente”. Un acuerdo que a juicio de Argüello pasaría por “llegar a acuerdos con los países de origen, pero, sobre todo, promoviendo otro orden económico internacional”.
En este sentido, apela por luchar “contra las mafias que trafican con personas”, pero admitiendo “los problemas reales de integración y de convivencia que surgen, sobre todo, si las tradiciones culturales son muy diferentes y si las situaciones sociales y económicas expresan una desigualdad excluyente”.