Levantad los ojos
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Mons. Braulio Rodríguez Septiembre significa reanudación de la actividad normal de las comunidades cristianas. Parroquias, movimientos apostólicos, asociaciones, grupos comienzan sus actividades de anuncio del Evangelio, catequéticas, caritativas o formativas. De hecho el sábado 20 es la Jornada diocesana de inicio del curso pastoral, que va tomando fuerza en muchos católicos que, sin demasiadas complicaciones, nos vemos, nos comunicamos y rezamos juntos para iniciar este curso pastoral 2014-2015. El Programa anual ya está en manos de parroquias y grupos cristianos desde finales de junio pasado y se llama sencillamente "Levantad los ojos" (Jn 4,35); son palabras de Jesús en ese precioso episodio del encuentro con la mujer samaritana con las que anima Cristo a sus perplejos discípulos que no ven que hay que sembrar y segar, trabajar por el Evangelio en definitiva, que ha de ser siempre lo primero.
Desde estas páginas quiero animar a la tarea de este curso pastoral. Nos centraremos en hacer de nuestras parroquias territorio de comunión y misión. Se trata de vivir la parroquia no como un lugar cerrado donde suceden cosas que otros no entienden, sino comunidades "en salida" hacia otros que no conocen por dentro la Iglesia, o que están alejados en las "periferias" a las que alude el Papa Francisco en su exhortación "La alegría del Evangelio". Estamos invitados, pues, a ofrecer la parroquia como territorio de comunión y misión, para los que la forman, pues esa "casa de familia" ha de ser lugar para la "iglesia doméstica" que es la familia, pero también "familia de familias", porque en ella caben todos al ser el lugar de las celebraciones de fe más importantes, junto con la Catedral Diocesana, iglesia madre de todos.
El Programa pastoral exigía tal vez una carta pastoral del Arzobispo sobre la parroquia, de modo que se vea la necesidad de una "conversión pastoral", no de la parroquia entendida como templo persona jurídica, sino como comunidad de personas concretas que deben anunciar con alegría el Evangelio. Esa carta pastoral ya está preparada y cuantos deseéis leerla es posible hacerlo, pues se accede a ello fácilmente consiguiendo un ejemplar de la misma o leyéndola en la red. Pero la lectura de un escrito no es suficiente para vivir el contenido de la fe; se necesita una "determinación muy determinada" para formar parte activa de una comunidad parroquial o en los grupos que ella existan.
Queremos que de verdad se impulse la participación de los fieles cristianos en la parroquia y su corresponsabilidad y sea "comunidad de comunidades"; también redescubrir el verdadero rostro de la parroquia como la "Familia de Dios". En la carta pastoral, además, se habla con detenimiento de las tradiciones religiosas de la piedad popular, porque estamos necesitando realmente de que esas tradiciones religiosas sean tengan algo más: auténticas expresiones de la vida cristiana de modo que sean vividas como celebraciones de la fe cristiana. Para ello, cuantos participan de la vida de Cofradías y Hermandades han de emprender procesos catecumenales. De lo contrario, pasarán como realidades poco significativas que no atraerán a los que están alejados o buscan el lado más exterior y hasta folclórico de la fe.
Arzobispo de Toledo
Primado de España





