Vida consagrada, ejemplo y apoyo

Vida consagrada, ejemplo y apoyo

Agencia SIC

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Mons. Jaume Pujol Desde 1997, por iniciativa de Juan Pablo II, el 2 de febrero se celebra en la Iglesia la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Es una celebración que me resulta muy emotiva porque, como tantas personas, me apoyo en la oración de quienes han entregado su vida a Dios renunciando a muchas cosas buenas por otras mejores, y lo han hecho a favor de todos nosotros.

Se dice que se han apartado del mundo ?y en muchos casos físicamente así es? en busca del silencio activo de la oración y la vida en común, pero no se han olvidado del mundo. Viven con un sentido de misión, aunque, como ha comentado el P. Pere Cardona, Delegado Diocesano para la Vida Consagrada, no hay que confundir misión con productividad en el sentido habitual del término.

El P. Agustí Altisent, de Poblet, comentaba que una vez le preguntó una visitante del Monasterio: ¿Para qué sirven los monjes? Su respuesta fue que no sirven "de" ni sirven "para", sino que sirven "a" Dios. Con ello sirven a la humanidad entera, rezando por ella, cuidando muchas veces de pobres, enfermos, ancianos o con una tarea educativa, y siempre dando testimonio con sus vidas de que lo importante es lo que anida en el corazón, no la economía según el modelo ?decía el P. Altisent? inspirado en Adam Smith y su fábrica de alfileres.

El Sínodo para la Nueva Evangelización, celebrado en Roma a finales del año pasado, decía, en uno de sus documentos, que "una gran labor en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada en sus antiguas y nuevas formas". En efecto, las formas son muy diversas, tantas como carismas enriquecen la vida de la Iglesia. Y es muy bueno que cada cual mantenga su espiritualidad y la aprecie. Hay una anécdota que ilustra bien este aspecto: el conocido abad de Montserrat, P. Escarré fue recibido una vez en audiencia por Pío XII, quien le preguntó: "¿Por qué no se dan en Montserrat los Ejercicios de San Ignacio?", a lo que el abad contestó: "No, santidad, damos los ejercicios que le dimos a San Ignacio cuando vino a Montserrat". El Papa acogió divertido la respuesta.

Doy gracias a Dios por tantas Órdenes e Institutos Religiosos como hay en nuestra Archidiócesis y en la Iglesia, por tantas Sociedades de Vida Apostólica, Institutos Seculares, por el orden de las Vírgenes y por las nuevas formas de vida consagrada. Para mí es una alegría encontrarme con ellas y tengo a sus miembros en el pensamiento, como mejores aliados, cuando pido a Dios por los sacerdotes, los diáconos, los seminaristas y por los laicos.

Gracias pues a todos los que habéis hecho esta opción radical de entrega a Dios y a la humanidad. Que la Virgen os acompañe siempre en vuestro camino, ella que es modelo de vida consagrada para todos. Y que vuestro ejemplo, cuando hacéis o renováis vuestros compromisos, sea un estímulo para el mundo de hoy, para que la palabra compromiso vaya siempre ligada a la palabra amor.

? Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado