¿Qué podemos hacer juntos?
¿Qué podemos hacer juntos?
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Mons. Antonio Algora Hay que empezar a responder, que podemos hacer lo que ya estamos haciendo, "más de lo mismo", como dicen por ahí. Nuestros pocos dineros están dando mucho juego cuando los ponemos juntos para llevar adelante los distintos frentes que tiene abiertos Cáritas, desde la atención diaria en la acogida de cada parroquia, hasta las actividades más complejas del Signo Solidario que mantiene abiertos los CAI (Centros de Acogida e Inserción) y la Casa de Abrahán para transeúntes en sus distintos pasos de superación del desarraigo familiar y social, y Siloé (Acogida y servicios primarios y elementales) para quienes con la drogadicción han contraído esa pérdida de reflejos y recursos humanos para vivir con las capacidades mínimas que exige la dureza de la vida.
Pero no me refiero tanto a nuestras espléndidas realizaciones y actividades de Caridad, cuanto a nuestra participación en aquellas actividades que pueden ser auténtica respuesta del Amor de Dios a los hermanos que sufren. Necesitamos personas disponibles, recordad lo que decíamos el domingo pasado, que, desde su fe y ofrenda generosa de sus vidas a la Voluntad del Señor, hagan de nuestras parroquias, especialmente, los lugares de encuentro que están llamadas a ser.
Son muchas las iniciativas que están surgiendo y que podemos compartir cuando nos reunimos con la sola pregunta de ¿qué podemos hacer juntos? Parados de larga duración que, con muy buena preparación espiritual y apostólica, saben convocar a sus hermanos del paro para hablar, para compartir cómo se sienten cuando la mujer se ha ido a fregar escaleras y los hijos al colegio. Por poner nombres les llaman grupos de autoayuda… De ahí surgen otras iniciativas más sencillas todavía, desde buscar ocupación al tiempo para que no se pierda en la desesperanza y aprender juntos a crecer por dentro con la lectura, el compartir aficiones, mejorar la sensibilidad cultural y artística, saber e investigar cómo se echan los papeles que tanto nos amargan la vida cuando no sabemos ni rellenarlos ni dónde hay que llevarlos para gestionar cualquier trámite.
Nos atrevemos a emprender iniciativas de trabajo asociado, talleres de reciclaje de cartón, de ropa, de mil historias, que ejemplos abundantes hay. Cuando se pone lo mejor de cada uno al servicio de los demás y se encuentra con hermanos que están en la misma actitud y disposición nadie sabe cómo lo hace nuestro Padre Dios, pero Él sí nos abre los ojos y nos concede la audacia para emprender cosas que ni soñábamos poder hacer.
Se están convirtiendo en espectáculo televisivo las escenas de la calle planteadas como reivindicaciones justas y convertidas en luchas a palos, y esto no es bueno para una sociedad que está llamada a buscar soluciones reales a los muchos problemas que hay planteados. Necesitamos con urgencia que haya gente en las parroquias que conozca a fondo los problemas que se plantean en la vida de la empresa, del sindicato, de los partidos políticos… Juntos, en un grupo que sabe rezar y poner en común sus experiencias laborales y sociales, los cristianos, varones y mujeres, encuentran siempre luz y fuerza para saber pedir lo que es justo a la vez que ofrecerse como cooperadores ante cualquier iniciativa que se pueda dar. Hemos de confiar en que tenemos la mejor fuente y en quien sabe sacar de la Doctrina Social de la Iglesia la mejor inspiración para que este mundo se transforme de injusto en justo, de explotador en fraterno. Peor podremos estar, pero no será tan desesperante si nos juntamos a hablar y trabajar en favor de los demás.
Vuestro obispo,
+ Antonio Algora
Obispo de Ciudad Real