Pascua del Espíritu. Pascua granada.

Pascua del Espíritu. Pascua granada.

Agencia SIC

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Mons. Francesc Pardo i Artigas En tiempos de Jesús era una de las fiestas más importantes de los judíos, en la cual los discípulos del Señor vivieron el cumplimiento de su promesa: la recepción del Espíritu Santo, el defensor que les había prometido, que les llenaría de fuerza, de sabiduría, y así entenderían con total profundidad todo lo que habían vivido con su Maestro y Señor. Es entonces cuando son capaces de abrir las puertas y ventanas del cenáculo y de su corazón para convertirse en testimonios de Jesús dondequiera que vayan.

Alguien podría preguntar: "Y hoy en día, ¿qué?"

Permitidme pues el recuerdo de algunos hechos que pueden ayudarnos a reconocer que el Espíritu sigue presente actuando en la Iglesia y en todos nosotros.

– Es el Espíritu quien sugirió y dio fuerza al Papa Benedicto para que dejase el timón de la Iglesia en otras manos que lo pudiesen coger con más firmeza y continuar con mayor vigor su propuesta evangelizadora en un mundo complejo.

– Al inicio del cónclave, todos los cardenales y los presentes en la capilla Sixtina cantaron el Veni Creator Spiritus, invocación y plegaria al Espíritu Santo para que fuese él quien guiase el entendimiento y la mano del que habría de asumir la misión del apóstol san Pedro, como obispo de Roma y Papa de toda la Iglesia.

– Los periodistas especializados en el vaticano, los vaticanistas, tenían un listado con unos diez nombres de los llamados papables con mayores posibilidades de ser elegidos. Algunos incluso habían preparado el dossier de dos o tres cardenales para disponer de una primicia informativa. Incluso hubo algún telegrama de felicitación dirigido a un cardenal, el nombre del cual fue más tarde corregido en el texto, pero se olvidaron de cambiar el nombre del destinatario.

Cuando escuché el nombre del cardenal escogido y el nombre que llevaría como papa, me dije a mi mismo: "¡Creo en el Espíritu Santo!". Después he comprobado que otros muchos también pensaron lo mismo, y así lo han escrito. Ciertamente es el Espíritu quien sigue conduciendo la Iglesia en este siglo XXI.

– La noche del día en que fui ordenado sacerdote, cuando, tras la liturgia, la fiesta, las felicitaciones, quedas solo ante Dios, piensas y rezas: "Pero, yo Señor, si no soy ningún santo, si soy incoherente, si soy pecador, si no estoy preparado? hay jóvenes mucho mejores que yo. ¿Porqué a mi? Entonces recuerdas que durante la celebración también invocamos el Espíritu Santo. Ser sacerdote es obra del Espíritu Santo. No se trata de méritos personales, ni puedes contar con tu propia buena voluntad. Viví esta experiencia muy amplificada cuando me comunicaron la designación como obispo de esta Diócesis de Girona.

Después de años de ejercer el ministerio te das cuenta por propia experiencia que es el Espíritu Santo quien ha conducido tu vida, quien ha hecho fructificar tus esfuerzos y las semillas que sembraste, quien te ha sostenido en medio de las situaciones y de los momentos difíciles.

– He conocido personas que se han volcado al servicio de los demás hermanos, especialmente de los más pobres, en silencio, sin gratificación humana alguna. Personas que han cuidado de enfermos hasta el agotamiento de sus propias fuerzas. Matrimonios que han superado todo tipo de pruebas y dificultades con sus hijos, firmes y fieles a su amor. Me he sentido confortado y evangelizado por enfermos y minusválidos muy condicionados, pero con una fuerza, una alegría y una fe muy firmes.

¿Es posible conseguir todo ello, únicamente con las fuerzas humanas, con las cualidades o actitudes adquiridas? Creo sinceramente que no, que estos hechos son un signo de la presencia y de la acción del Espíritu. Hoy, fiesta de Pentecostés, nos conviene profesar la fe en el Espíritu, captar su presencia y pedir: "¡Venid, Espíritu Santo!".

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona