Nos preparamos para la Pascua

Nos preparamos para la Pascua

Agencia SIC

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Mons. Salvador Giménez Todo acontecimiento tiene dos momentos claramente diferenciados: la preparación y la celebración propiamente dicha. El más importante para los cristianos es la Pascua de la Resurrección del Señor. Para vivirla con intensidad y con autenticidad se nos propone un tiempo para que preparemos nuestra vida personal y comunitaria. No me parece exagerado dedicar una tercera aportación en esta Cuaresma para recordar a todos la importancia que la Iglesia da a esta disposición exterior e interior.

Es una buena costumbre que parroquias y arciprestazgos dediquen unos días a la reflexión invitando a ponentes que, con sus palabras, ayuden a recordar los criterios de la actuación cristiana y a acomodarlos al mensaje y a la persona de Jesucristo. Se percibe un claro interés por organizar unas charlas cuaresmales que potencien en todos los oyentes la vivencia de la fe y el compromiso con los más necesitados.

En los colegios católicos y en las clases de religión de los colegios estatales también se propone en este tiempo la realización de determinadas actividades pastorales para que todos conozcan y recuerden la oferta de sentido que supone la celebración de la Pascua. Más allá de recorridos callejeros se profundiza en las aulas en los aspectos más significativos de la fiesta cristiana.

Las cofradías y hermandades tienen como acto central de la preparación el Pregón de la Semana Santa que anuncia el contenido central de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor e invita a todos los cofrades a participar en las distintas celebraciones.

Desde estas líneas deseo animar a todos a tomar parte en algunas de estas manifestaciones que nos permiten aprender y reflexionar sobre determinado elementos que conforman nuestra vida de fe. Es una asistencia física y de escucha pero que deviene en un profundo aprendizaje de las palabras y gestos del Señor. Os animo a todos a que os convirtáis en convencidos difusores de todas estas actividades para que se beneficie el mayor número de creyentes.

Hay otro tipo de preparación, mucho más profunda en nuestra relación personal con Dios; se trata del sacramento de la Penitencia.

Todos necesitamos acudir a confesar nuestros pecados y a recibir el perdón del Señor. Os repito la invitación del domingo pasado en el sentido de frecuentar la confesión personal. Perdamos el miedo o las prevenciones infundadas. No es un tribunal inmisericorde, es la demostración palpable del encuentro cariñoso de cada uno con el Señor. Os aconsejo muy vivamente a participar en las celebraciones penitenciales de vuestras comunidades.

Como veis, desde la ayuda externa y, sobre todo, desde nuestro interior, todo contribuye a una celebración más auténtica de la Semana Santa.

? Salvador Giménez Valls,

Obispo de Menorca