Más fuerte que el olvido

Más fuerte que el olvido

Agencia SIC

Publicado el - Actualizado

1 min lectura

Mons. Javier Salinas En las relaciones personales el olvido es la expresión de la distancia, del alejamiento. Por eso las personas que se quieren se dicen que nunca se olvidarán la una de la otra. Cuando algún ser querido muere, se plantean muchas preguntas, pero una de ellas es: ¿Mantendremos su memoria o será también víctima del olvido? Un cristiano cree que Dios nos conoce por nuestro nombre y nunca se olvida de nosotros; por eso para Él siempre estamos vivos.

En la fiesta de Todos los Santos y en el Día de Difuntos son muchos los que visitan los cementerios y manifiestan así una memoria más fuerte que el olvido. Visitar los cementerios es una costumbre que ayuda a no olvidar nuestras raíces, a ser agradecidos, a reconciliarnos con quienes nos acompañaron en su vida, aun con todas sus limitaciones. Una costumbre que los cristianos vivimos unidos a la fe en Cristo Resucitado y que nos asegura que la muerte es como la semilla que espera ser transformada. Si las flores y las velas que ponemos ante las tumbas son un signo de proximidad, la oración por quienes no queremos olvidar nos recuerda que nuestro vivir es un peregrinar hacia el corazón de Dios. Visitar el cementerio nos ayuda a reconocer que no vamos por la vida en solitario, y que nuestra vida está marcada también por la fragilidad y los límites. Si tenemos fe, todavía vemos más, pues "en la vida y en la muerte somos del Señor". Y lo que siempre es para nosotros un Misterio, como es la muerte, es iluminado por la fe en Cristo Resucitado, que ha vencido la muerte y nos ha abierto el camino de la vida en plenitud.

+ Javier Salinas

Obispo de Mallorca