UN GESTO QUE HABLA POR SÍ MISMO
UN GESTO QUE HABLA POR SÍ MISMO
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Mons. Ángel Pérez Pueyo El Papa Francisco nos decía, en su Mensaje de Cuaresma, que la "globalización de la indiferencia" es uno de los desafíos más urgentes que tiene hoy la humanidad y nos invitaba a tener un gesto de oración y otro de caridad. Al leer su mensaje vino a mi memoria una de las pocas cartas que todavía conservo. Me la envió una madre joven de mi pueblo, dos meses antes de morir de cáncer. Siempre que la releo, vuelvo a emocionarme:
"Querido Ángel ?me decía?: seguramente te sorprenda esta carta pero hay cosas que es mejor prepararlas con tiempo. Tú conoces la gravedad de mi enfermedad (?) Por mucho que viva nunca me cansaré de dar gracias a Dios por haberte puesto como mediador suyo en mi camino. En los momentos más duros supiste estar a mi lado. Nunca olvidaré tus llamadas telefónicas desde Roma cuando estaba en la clínica. En aquellos momentos sólo tenía fuerzas para mirar el crucifijo y sentir que era el mismo Jesús quien me sostenía y me aliviaba el dolor (?) Cuando me muera, recuérdame en tus eucaristías. Muchas veces te confesé que me hubiera gustado tener un hijo sacerdote para tener siempre una vela delante del Santísimo. No pudo ser. Tuve dos hijas preciosas. A cambio, Dios me regaló un gran amigo sacerdote (?)".
Desde entonces, cuando presento la ofrenda en mi eucaristía diaria, junto al pan y al vino añado los nombres de aquellos que el Señor me ha confiado. Cada uno de vosotros, desde el pasado 22 de febrero, ya sois también parte de esta misma ofrenda. Este regalo tan preciado y, paradójicamente, tan escaso hoy en esta tierra bendecida por tantos santos y mártires, de ser "presencia sacramental de Jesucristo" entre los hombres, de servir de mediador, de "cirineo" que carga con el dolor ajeno, que mitiga la soledad, que comparte las preocupaciones e inquietudes de los demás?, sigue siendo la razón de ser de los setenta y ocho sacerdotes y religiosos que tienen encargo pastoral en nuestra Diócesis. Servir de lámpara encendida ante el Santísimo, intercediendo por cada uno de vosotros, por vuestros hijos y sus familias, es al mismo tiempo una de las más hermosas y fecundas tareas que el Señor nos encomienda.
Ayer, 14 de marzo, durante el XII Encuentro de Cofradías que tuvo lugar en Binaced, secundábamos el gesto de oración que nos proponía el Papa para esta Cuaresma. Rezábamos para no dejarnos absorber por la espiral de horror y de impotencia que genera la indiferencia que vive la humanidad. Y os invito a cada uno, a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos, cofradías, comunidades de religiosos, monasterios, Prelatura del Opus Dei? a prolongar este gesto con un tiempo de adoración ante el Santísimo el próximo 19 de marzo, coincidiendo con la fiesta de San José y Día del Seminario. Los que ese día podáis, acudid a la concatedral de Santa María del Romeral, de Monzón; nos reuniremos a las 18 horas para dar gracias por nuestros sacerdotes y pedir por su santificación y para que logren despertar en cada uno de sus feligreses los carismas con que Dios les ha adornado y los pongan al servicio de toda la comunidad eclesial.
Pongo a Nuestra Señora y a nuestros mártires por intercesores para que Dios nos bendiga copiosamente con las vocaciones laicales, religiosas y sacerdotales que esta Iglesia Diocesana necesita.
Con mi afecto y bendición.
+ Ángel Pérez Pueyo
Obispo de Barbastro-Monzón