No esperaban que fueran tan alegres

No esperaban que fueran tan alegres

Agencia SIC

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Mons. Alfonso Milián Cuando era párroco acostumbraba a ir, con los muchachos que se preparaban para la Confirmación, a visitar el Monasterio de las Carmelitas Descalzas, unas monjas de clausura que estaban dentro de mi parroquia. Aquellos chicos y chicas sólo conocían el Monasterio por fuera o por haber estado en alguna celebración en su iglesia, pero nunca habían hablado con las monjas. Por eso, acudían expectantes ante algo que les

resultaba del todo desconocido.

Salían las monjas al locutorio y empezaba la conversación. Primero hablaban ellas y hacían preguntas a los confirmandos. Poco a poco, se creaba un ambiente de confianza y los chicos también se decidían a preguntar a las monjas. No se contaban chistes, pero había mucha alegría, sobre todo en las monjas. Y esto impactaba siempre a los chavales. Les sorprendía que aquellas mujeres, que vivían "encerradas", sin juergas ni botellón, pudieran ser tan alegres. Al final comprendían que la alegría se lleva dentro de uno y que la presencia de Dios constituye la mayor alegría para el creyente.

Este domingo, en el que celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, la Iglesia nos invita a interesarnos por los religiosos contemplativos. Es la jornada "pro orantibus", por los que oran. En su oración está siempre presente toda la Iglesia y está también el mundo; estamos todos con nuestras necesidades: la diócesis, las vocaciones, los jóvenes, las familias, los enfermos? Por eso es natural que también nosotros recemos por ellos, los religiosos y religiosas contemplativos. Este año el lema de la Jornada es: "Evangelizamos orando", en sintonía con el impulso evangelizador del papa Francisco manifestado en su carta sobre el gozo del Evangelio. Este lema nos prepara para el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que celebraremos el próximo año.

La existencia de personas contemplativas plantea interrogantes profundos sobre el sentido de la vida, la esperanza, el amor, el sufrimiento y la alegría, el tiempo y la eternidad. La vida oculta y gozosa de las comunidades monásticas provoca preguntas y ofrece respuestas a las necesidades más profundas del corazón humano.

Necesitamos encontrarnos a solas con Dios. Él ilumina nuestras oscuridades y nos transforma hasta convertirnos en discípulos misioneros. Necesitamos encontrarnos con el Señor en el silencio de la oración, lejos de los espejismos que la vida actual, llena de ruido y prisa, nos produce.

El papa Benedicto XVI nos decía que "el mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios. Sólo a través de hombres y mujeres moldeados por la presencia de Dios, la Palabra de Dios continuará su camino en el mundo dando sus frutos".

En esta Jornada "pro orantibus" damos gracias a Dios por el don de los monasterios de monjes y monjas de nuestra Diócesis y le pedimos para que nos conceda más vocaciones a esta forma de vida consagrada.

Os recuerdo también que el próximo domingo, festividad del Corpus Christi, tendrá lugar el Día de la Caridad y la colecta que Cáritas promueve para seguir ayudando a los pobres.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón