¡Escuchemos a los profetas!
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Mons. Àngel Saiz Meneses La Palabra de Dios siempre es luz que ilumina nuestra pobre realidad, a menudo compleja y ambigua, especialmente en estos tiempos de crisis económica y de sufrimiento para tantas personas. Debo decir que no tengo nada contra el clima de fiesta que antecede y acompaña las fiestas navideñas. Pero, con toda humildad, he de decir que una fiesta cristiana para nosotros no puede reducirse a una simple fiesta consumista. Hay una alegría, austera y solidaria, de la fe, que es la que deseo para mis diocesanos y para mí. Deseo una fiesta, pero no al precio del consumismo.
El Papa Francisco es hoy un profeta de la misericordia de Dios. Pero, en el clima de Adviento, pienso también que nos ayudan dos profetas bíblicos. Uno es Isaías. Su lectura de hoy es capaz de emocionarnos hasta las lágrimas, en estos tiempos de crisis. ¡Que gran poeta, además de profeta, era Isaías, como nos demostró la tesis doctoral del padre Alonso Schökel!
¡Cómo necesitamos oír hoy, en esta hora de cruz para tantas personas sus expresiones de esperanza y de vida! "El desierto y el yermo se regocijarán,/ se alegrarán el páramo y la estepa/, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría!" El ambiente que describe Isaías ya no es de derrota sino de alegría esperanzada: "Vendrán a Sión con cánticos:/ en cabeza, alegría perpetua;/ siguiéndolos, gozo y alegría". El poema se convierte en un símbolo del camino de Adviento.
Obispo de Terrassa