Corpus Christi 2012
Corpus Christi 2012
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Mons. Jesús García Burillo Queridos diocesanos:
La fiesta del Corpus Christi se nos presenta este año en medio de la crisis económica que prolongadamente aflige a un gran número de hermanos nuestros y ahora acompañada por un gran agobio financiero. Por esta razón os propongo a todos los sacerdotes, a la vida consagrada, fieles laicos y personas de buena voluntad, que hagamos un signo de solidaridad, renunciando a la próxima paga extraordinaria, o a una parte de ella según las posibilidades de cada uno, y la entreguemos a Cáritas para atender a los afectados por la crisis. Este será un gesto evidente que la Iglesia de Ávila hace por los empobrecidos.
Las personas más desfavorecidas están siempre en el centro de atención de los obispos y más concretamente de Cáritas, organismo eclesial que se ocupa de este fin. Cada año los obispos renuncian a una importante cantidad para entregarla con el fin de ayudar a los necesitados. Este año ha ascendido a cinco millones de euros. Con tal gesto demostramos, como lo hacemos a diario, que la Iglesia existe para hacer el bien, que genera cohesión social, aporta esperanza y responde con prontitud a los efectos dramáticos de la crisis en el momento presente.
Esta es la respuesta que la Iglesia da a la campaña que estos días sufre sobre lo que llaman "privilegios de la Iglesia", es decir la exención del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles). La campaña se manifiesta en los medios de comunicación escritos, televisivos, redes sociales, y es promovida abiertamente por algún partido político que manifiesta su carácter anticlerical.
La Iglesia, como se viene demostrando a diario, no tiene privilegios. La Iglesia tiene algunas exenciones fiscales sobre sus bienes, del mismo modo que lo tienen los partidos políticos, los sindicatos, la Cruz roja, las federaciones deportivas, los consulados, las embajadas, la Renfe, el museo de El Prado, la Sgae, y la religión musulmana, evangélica o hebrea. Es decir, todas aquellas entidades que no tienen fines lucrativos.
¿Por qué estos partidos no se exigen a sí mismos lo que requieren a la Iglesia? ¿Por quéno lo exigen a las demás entidades sin ánimo de lucro?
Por el contrario, la Iglesia hace un incalculable servicio a la sociedad no sólo religioso, humano y social, sino también económico. Lo realiza por medio de 22.700 parroquias, 13.000 entidades religiosas (cofradías, hermandades, ong?s), reúne semanalmente a un millón de fieles que asisten a la Eucaristía, bautiza anualmente a unos 280.000 niños y entierra a unos 370.000 fieles. La Iglesia ahorra al Estado con su austeridad en los servicios educativos, sanitarios y sociales, patrimonio monumental y cultural, miles de millones de euros anuales. Sirven a los pobres 60.000 voluntarios en Cáritas y en Manos Unidas colaboran cien mil socios. Un volumen ingente de servicio social, además del religioso y antropológico que pretende formar una persona basada en la verdad y unas relaciones sociales fundadas en la fraternidad y en una generosidad que sólo es posible conseguir si nace del Evangelio.
Ante esta realidad social, que se declara católica y que alcanza al 80% de la población española, cuesta trabajo entender cómo puedan nacer campañas como la actual, precisamente en los momentos en que la Iglesia solicita la aportación de los fieles para sostener este inmenso servicio espiritual y social; lo cual demuestra que la Iglesia no son sólo los obispos y los sacerdotes sino que somos todos. En estas ocasiones se entienden bien las palabras de su Fundador: "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará".
Por lo que, sin ira ni discusiones, os propongo en esta solemnidad del Cuerpo de Cristo vivir lo esencial de la fe cristiana: el amor y la entrega generosa sin límites, que es el punto central de la celebración de esta fiesta. Os invito a hacer conmigo el gesto de caridad consistente en desprenderos de algunos bienes para entregarlos a quien mejor gestiona entre nosotros la ayuda a los más débiles: Cáritas.
Con mi especial bendición para todos,
+Jesús García Burillo
Obispo de Ávila