La conversión es siempre posible

La conversión es siempre posible

Agencia SIC

Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Mons. Lorca Planes Durante esta semana celebraremos la oración por la unidad de los cristianos. Nada nuevo, todos los años, la semana del 18 al 25 de enero, se nos recuerda el motivo urgente de nuestra sincera oración al Señor, rezar por la unidad de los cristianos. Si alguno se pregunta el por qué de la insistencia de esta llamada, la respuesta es fácil, tiene una sencilla explicación: la presencia de Jesucristo Resucitado, que nos prometió que estaría con nosotros hasta el final de los tiempos. El nos une, en torno a El todo tiene sentido, nos perdona, es nuestra Salvación y sólo El abre todos los caminos de esperanza. La Unidad es algo posible, necesario y cada vez más urgente. Así que debemos pedir a Dios esta gracia, este regalo.

En este domingo hay una clara invitación a la conversión y nos pone el ejemplo de los ninivitas para explicarnos que ésta es posible. Se trata de "volver en sí", de tomar conciencia, como hizo el hijo pródigo, y decirse a sí mismo: "me levantaré, iré y le diré a mi Padre…". Esto es la conversión, la lucidez para recuperar el camino. La llamada a la conversión personal, movidos por la santidad y el amor a Dios no ha dejado de resonar en los oídos de todos los cristianos del mundo, porque nace del mismo Evangelio. Es elocuente la respuesta que la Madre Teresa de Calcuta dijo a un periodista que le preguntó: -"En su opinión, hermana, ¿qué habría que cambiar en la Iglesia?" Su respuesta fue: -"¡Usted y yo, querido señor!".

La confesión de nuestros pecados es el corazón vuelto a la gracia de la misericordia divina, que siempre da una respuesta positiva y te reconcilia con Él, contigo mismo y con los demás. La confesión de los pecados, no es sino la manifestación exterior de este deseo interior de cambiar. Por eso es tan necesario ir a la Iglesia a recibir el sacramento, tu solo no puedes "solucionarlo".

+José Manuel Lorca Planes

Obispo Diócesis de Cartagena