Carta pastoral de Mons. Celso Morga: A los sacerdotes
Carta pastoral de Mons. Celso Morga: A los sacerdotes
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Queridos sacerdotes:
Pienso en vosotros en estos meses de verano. Pienso en quienes no van a poder disfrutar de unos días de descanso, por los motivos que sean, y me apena. Quisiera de corazón que todos pudierais descansar suficientemente, porque el
descanso nos es necesario. Leemos en el Evangelio que el Señor cuidaba el descanso de los suyos, cuando los invitaba: "venid vosotros a un lugar aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco" (Mc 6,31).
Jesús los había enviado antes, por primera vez, de dos en dos, a predicar y expulsar espíritus inmundos, recorriendo los pueblos del entorno de Nazaret (cf. Mc 6, 6y ss.). Su visita a Nazaret había resultado bastante decepcionante por falta de fe de sus paisanos, pero Jesús no se desanima ni "tira la tolla". Su reacción no es perder la calma, ni desanimarse ni mucho menos ir en contra de ellos, sino su respuesta es seguir evangelizando personalmente y con la ayuda de los Doce. Pero Él, que es perfecto Dios y perfecto hombre, también experimenta la fatiga, el cansancio, la incomprensión, el llanto y el dolor. Poco antes se había enterado de la muerte trágica de Juan Bautista. Nazaret, la muerte de Juan Bautista, sin la compañía de los Doce? El evangelista parece sugerirnos que el Señor mismo necesitaba el descanso de un lugar solitario. Y van llegando los Doce y comienzan a contarle todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús quiere descansar con ellos. Todos necesitan aquellos momentos de descanso. Pero notemos la norma evangélica: el descanso de los Doce es con Jesús, en compañía de Jesús. No hay vacaciones para el trato con el Señor: la oración, la celebración diaria de la Eucaristía, la liturgia de las horas, la devoción a María, la confesión?
Queridos sacerdotes, hermanos y amigos, os deseo un buen descanso en estos meses; un descanso suficiente y merecido. El Señor cuenta con nuestra tarea pastoral. Somos su cabeza, su corazón, sus manos y sus pies para llevar a cabo, junto con nuestros fieles, la gran tarea de llevar el mundo hacia Él. Pero el Señor también necesita que, como parte de esa tarea, sepamos descansar. Os invito a que busquéis supliros mutuamente, si es posible, para que todos podamos tener unos días de descanso.
El esfuerzo del día a día, casi sin darnos cuenta, nos desgasta y necesitamos rehacernos. La sabiduría popular aconseja "no dejar para mañana lo que podamos hacer hoy". Sí, es verdad; quizás, tantas veces, comprobamos que, por pereza o porque pensamos que no servirá de nada, como nos dice repetidamente la experiencia, vamos dejando decisiones, iniciativas, buenos proyectos apostólicos para más adelante, sin que lleguen a cuajar. Pero también es verdad que es necesario "dejar para mañana lo que no podemos hacer hoy". No todo se puede hacer en un día. Hay que saber esperar. Somos "sembradores" y necesitamos la mentalidad del sembrador, del que sabe esperar. No podemos cargar el hoy con más de lo que podemos hacer y hay que saber dejar en manos de Dios, nuestro Padre, la tarea cuando hemos hecho lo que estaba de nuestra parte.
Acabo con esta frase del libro de la Sabiduría, que puede daros paz: "Hijo, no te ocupes de muchos asuntos; si te desbordan, no estarás falto de culpa; por más que corras no los alcanzarás, y aunque huyas no te podrás escapar de ellos" (Si 11,10). Siempre nos tienen que quedar cosas para el día siguiente; pero si hicimos lo que teníamos previsto para la jornada o para el año, poniendo nuestra buena voluntad y nuestro amor al Señor y a la Iglesia, descansemos tranquilos, dejando en sus manos el fruto de nuestros trabajos.
Con mi bendición,
+ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz