Ante los problemas sociales: saber y actuar

Ante los problemas sociales: saber y actuar

Agencia SIC

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Mons. Salvador Giménez Recordaba en la primera parte de este comentario en el FULL del pasado domingo la importancia para todo católico de conocer el pensamiento de la Iglesia ante la problemática social que continuamente se nos plantea. Al ser un aspecto fundamental de las relaciones del ser humano con los demás y con su entorno, se producen distintos matices según las circunstancias y las épocas convirtiéndose en un tema permanente de estudio y de reflexión.

También de toma de decisiones y de actuación personal y colectiva.

Hacía entonces una llamada para leer el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia y enumeraba todos los ámbitos relativos al desarrollo social de la persona y la palabra que la Iglesia ha pronunciado para iluminar las diversas situaciones a lo largo de la historia. El objetivo de estas líneas no es dar una lección sobre esta cuestión para aumentar vuestros conocimientos, sino ofrecer el título de algunos documentos para leer y argumentar y, lo que es más importante, para actuar con criterio en la vida diaria.

Hay una primera afirmación elemental a tener en cuenta: el Evangelio ha sido vivido y anunciado en circunstancias históricas diversas. En los últimos veinte siglos en la sociedad se han producido

cambios verdaderamente sorprendentes, desde la aceptación de la esclavitud y la organización política del imperio hasta la Declaración de los Derechos Humanos, las democracias y la utilización de las nuevas tecnologías con la carrera espacial y la globalización. En todas las épocas miles de personas han aceptado con mucha felicidad el anuncio del mensaje de Jesucristo y ello ha sido motivo para querer transformar el mundo siguiendo los planes bondadosos de Dios. No cabe la menor duda que en todo momento ha habido sus luces y sus sombras que permite a todo cristiano reconocer y agradecer los logros y revisar y luchar contra el pecado del odio entre hermanos, del enfrentamiento entre clases y culturas, del egoísmo en la acumulación de riqueza que produce injustas desigualdades entre personas y pueblos.

Quiero reducir mi comentario al tiempo que nos ha tocado vivir a nosotros y que empieza en el siglo XIX. En la llamada revolución industrial hubo mucha preocupación eclesial y una respuesta significativa en la encíclica Rerum Novarum, del papa León XIII en la que propone importantes medidas relativas al trabajo, al salario, a una mayor distribución de la propiedad, a unas condiciones laborales que garanticen la seguridad, a un reconocimiento del derecho de asociación.

En los años treinta del siglo pasado el papa Pío XI publica la encíclica Quadragesimo anno tras los efectos de la Gran Guerra y la consiguiente crisis económica. En tiempos de la guerra fría, después de la Segunda Guerra Mundial, el papa Juan XXIII publica las encíclicas Mater et magistra y la Pacem in terris. Vendrían los documentos del Concilio y, sobre todo, la constitución Gaudium et Spes. El papa Pablo VI aborda esta cuestión en la Populorum progressio y san Juan Pablo II, en un largo pontificado, publicó la encíclica Laborem exercens, y el papa Benedicto XVI su encíclica Caritas in veritate. Las actuales relaciones sociales, laborales y políticas tienen un largo camino de recorrido teórico en la Iglesia. Hace falta que ahora todo cristiano lo conozca y tenga el criterio adecuado para aplicar estas enseñanzas a su vida diaria, en la familia, en la empresa, en la sociedad, en la calle?

+ Salvador Giménez Valls

Obispo de Menorca