El Año de la Misericordia toca a su fin
El Año de la Misericordia toca a su fin
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Mons. Casimiro López Llorente Queridos diocesanos:
l Año Santo de la Misericordia va tocando a su fin. El Papa Francisco cerrará la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el día 20 de este mes, Fiesta de Jesucristo, Rey del Universo; y así quedará clausurado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.
n este momento recordamos al Papa con afecto y reconocimiento por este gran don para la Iglesia y para el mundo que ha supuesto este Año Santo.
Nuestra Iglesia diocesana lo ha vivido de manera muy intensa. Aún están vivas en nuestra memoria y en nuestro corazón las hermosas celebraciones del Jubileo en la Catedral de Segorbe por zonas, la de los sacerdotes en la Misa Crismal, o la de los catequistas y profesores de religión; también recordamos con alegría la multitudinaria celebración del Jubileo de los niños en el Seminario Mater Dei, o la más íntima de los enfermos y mayores en la Basílica de Lledó, y, de modo especial, las celebraciones en las cárceles de Castellón y Albocasser, por citar sólo algunas de las muchas celebraciones en nuestra Diócesis. No menos intensas han sido las celebraciones más locales del Jubileo en la Basílica de El Salvador de Burriana, en Sta. Isabel y en San Jaime en Villarreal, en San Juan de Peñagolosa con motivo de la peregrinación de Culla.
Es la hora para la acción de gracias: Gracias damos, sobre todo, a Dios por tantos dones recibidos a lo largo del Jubileo. Ha sido un tiempo en el que hemos podido ver y experimentar, casi palpar en muchos casos, la misericordia infinita de Dios en muchas personas, que se han sentido la cercanía, el consuelo, la compasión, el perdón y la sanación de Dios; todo aquel que ha abierto su corazón al amor misericordioso de Dios, que se ha dejado conmover por la mirada misericordiosa de Dios en su Hijo Jesus, su misericordia encarnada, ha experimentado que Dios le ama personalmente y nunca le abandona. A través de las personas ha quedado agraciada y fortalecida toda nuestra Iglesia diocesana en sus comunidades, grupos, movimientos y asociaciones. Ha sido un verdadero año de gracia del Señor.
En este Año Santo hemos tenido la gran oportunidad de
es su nombre, su esencia, la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad; y que Jesucristo es la misericordia de Dios hecha carne: todo en Él nos habla de Dios "compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad": su persona, su encarnación, sus palabras y gestos, su pasión, muerte y resurrección, todo nos habla de la misericordia de Dios que perdona y salva, que se compadece de nuestros males, que ama a cada uno y que no quiere que nada ni nadie se pierda, y que nos espera siempre con una paciencia infinita. En Cristo Jesús, Dios misericordioso sale a nuestro encuentro, y nos invita a acoger su misericordia en su Iglesia, para que nos dejemos transformar por ella, porque sólo así podremos ser misericordiosos como el Padre, personalmente y como Iglesia.
Con mi afecto y bendición,
+Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón