Ama a Dios. Ama al hermano.
Ama a Dios. Ama al hermano.
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En este curso, dedicado a la caridad en nuestra Diócesis, extraigo este párrafo de mis hermanos en el episcopado de la CEE, que creo expresan cuanto deseo exponeros en esta carta: "La Iglesia existe para evangelizar, nuestra misión es hacer presente la buena noticia del amor de Dios manifestado en Cristo; estamos llamados a ser un signo en medio del mundo de ese amor divino. El servicio caritativo y social expresa el amor de Dios; es evangelizador, y muestra de la fraternidad entre los hombres, base de la convivencia cívica y fuerza motriz de un verdadero desarrollo. Si Dios es amor, el lenguaje que mejor evangeliza es el del amor. Y el medio más eficaz de llevar a cabo esta tarea en el ámbito social es, en primer lugar, el testimonio de nuestra vida, sin olvidar el anuncio explícito de Jesucristo" (CEE, Iglesia, servidora de los pobres, 41).
Pretendo presentaros esta buena noticia del amor de Dios, deseando que tanto nuestras comunidades como cada uno personalmente seamos signos de este amor de Dios en nuestras relaciones personales y sociales, en nuestros ambientes cercanos, en nuestros pueblos y ciudades y, cómo no, en las realidades más lejanas y necesitadas.
A la luz de la encíclica del Papa Benedicto XVI Deus caritas est, y de la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium, así como del documento de los obispos españoles Iglesia, servidora de los pobres, y de las aportaciones de
nuestra Cáritas Diocesana, quiero trasmitiros cómo el lenguaje que más evangeliza es el amor, y cómo este amor ha de ser organizado en nuestras comunidades para hacerlo eficaz en nuestro servicio a los más pobres, como nos dice el Papa
Benedicto XVI.
La carta está estructurada en cuatro partes. La primera se centra en el amor que Dios nos tiene ("Dios es Amor"), fundamento de nuestro ser y de toda nuestra vida. La segunda, la respuesta que hemos de dar al amor de Dios, amándole a Él y amando a nuestros hermanos. En la tercera parte desarrollo más brevemente cómo este amor, esta caridad, necesita ser organizada como una de las partes fundamentales de la tria munera de la Iglesia. Y la cuarta la dedico a Cáritas, con los retos que se nos presentan para nuestra Archidiócesis y nuestras comunidades parroquiales y reconociendo agradecidamente el servicio que tantos voluntarios y trabajadores están realizando. (Sigue…)
+ Celso Morga
Obsipo de Mérida-Badajoz