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Con Antonio Herráiz y Marta Ruiz

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La España vacía: así se vive en uno de los pueblos más desplobados del país

Parri es un vecino de Poveda de la Sierra, un pueblo con solo 130 habitantes censados. Pide más actividad y el arreglo de los continuos fallos en las telecomunicaciones para que la gente no se vaya 

 

COPE.ES

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 13:59

Este lunes, seis presidentes autonómicos - los de Galicia, Asturias, La Rioja, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón - se han reunido en Zaragoza para tratar el tema de la despoblación. Las seis regiones juntas suman más de la mitad de municipios de España, pero sólo representan el 21% de la población. Son comarcas despobladas, lo que últimamente se denomina como la España vacía. Su petición es clara: sin más recursos económicos, la despoblación será imparable. Al margen de lo que se cuece en los despachos, en 'Mediodía COPE' nos hemos ido a un pueblo de apenas un centenar de vecinos censados. En invierno, viviendo, son muchos menos. Esta localiadad se llama Poveda de la Sierra, está en la provincia de Guadalajara, en pleno corazón del parque natural del Alto Tajo y sus problemas son similares a la de la mayoría de pueblos pequeños de España.

Juan Antonio González 'Parri' es de Poveda y vive en Poveda. Siempre ha defendido que se puede vivir en los pueblos con muchas más ventajas que en una ciudad. En un pueblo se hace de casi todo para sobrevivir, y después de dedicarse al sector del transporte del caolín que estraen en una cantera próxima al pueblo, ahora regente una casa rural y un restaurante junto a su mujer, Andrea. Tienen una hija y este año ha cerrado el colegio del pueblo. La pequeña tiene que ir cada día a Molina de Aragón a estudiar. 30 kilómetros de ida, y 30 kilómetros de vuelta. Ni siquiera eso es problema. Pero sí lo es, por ejemplo, la falta de servicios y la dificultada de las telecomunicaciones. Lo del 4G sigue quedando todavía muy muy lejos en estas zonas despobladas. 

"Es difícil saber qué hay que hacer para que se mantenga la población. Para que la gente se quede, tiene que haber actividad", señala Parri, que incide en que las telecomunicaciones es uno de los puntos más débiles. "Cada dos por tres no funciona el teléfono. Cuando va el fijo, no va el móvil. Y viceversa. Y tardan una semana en arreglar cualquier incidencia", ha destacado.

¿Las ventajas de ir a un pueblo? Parri lo tiene claro: "Yo voy a Madrid y me gusta. Pero veo una gorra encima de Madrid, el humo contaminante, y digo: ¡joder, qué aguanten tienen!. Esa gorra no la tienes aquí. Yo tengo la misma calefacción que la que tiene el de Madrid. Y no tengo esa gorra encima. Hay aire puro". 

En Poveda de la Sierra, tras el verano, quedan unas 150 personas. "Mi pueblo tiene, aparte del turismo, la actividad minera. Y eso genera unos puestos de trabajo que mantiene la zona". Pero el sueño de Parri y el resto de los vecinos es que ese número aumente y el pueblo siga teniendo muchos años de historia por delante. 

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