Hermana María Eugenia, la monja pastora: "Las ovejas me han evangelizado"

Esta antigua veterinaria es la única monja ermitaña y pastora de España y cuida de un rebaño a 1.200 metros de altitud en el santuario de Lord, en Lérida

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el

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En España hay cerca de 7.500 monjas de clausura, pero el caso de la hermana María Eugenia de Jesús es único. Es la única monja ermitaña del país que se dedica al pastoreo de ovejas, una labor que desempeña en el santuario de Lord (Solsona, Lérida). A 1.200 metros de altitud, cuida de un rebaño de 38 ovejas adultas y 30 corderos en una vida completamente alejada del ruido del mundo.

Una vocación dentro de la vocación

Antes de abrazar la vida eremítica, la hermana María Eugenia fue monja de clausura durante 16 años. Su actual camino, que sigue desde hace una década, no fue una decisión premeditada, sino un descubrimiento paulatino. "La vocación es algo que se descubre", explica, "el Señor luego nos dice: 'sí, sí, era ese, pero ahora vamos a ir por otro sitio'". Antes de su vida religiosa, era veterinaria, una profesión que, según cuenta, encaja perfectamente en el "mosaico" de su vida actual.


El rebaño que evangeliza

Para ella, el pastoreo es una fuente de aprendizaje espiritual. "Las ovejas me han evangelizado", afirma con rotundidad, una frase que repite a menudo porque "es que es cierto". Esta conexión le ha permitido comprender mejor las parábolas del Evangelio: "No acabamos de captar lo que realmente nos está diciendo cuando nos dice que él es el buen pastor".

La relación con su rebaño es profunda y personal. "El símil entre el rebaño y la iglesia es una preciosidad", comenta. Cada oveja tiene su propio nombre, responde cuando la llama y establece con ella una relación particular, un reflejo de la que cada persona tiene con Dios, lejos de la idea de que "las ovejas son como muy tontas".

Un día a día marcado por la naturaleza

Su rutina diaria la marca la naturaleza y no un horario conventual estricto. "El orden lo pone la naturaleza, lo pone Dios a través de la naturaleza", señala. Esta flexibilidad, que depende de la estación o de si hay corderos, "también repercute en el espíritu" y le "da mucha paz". Vive en una pequeña ermita, cocina sus propios alimentos y, aunque el mundo está "convulso", se mantiene informada y utiliza internet con moderación para el estudio de la Biblia.

El rebaño es una mezcla de razas autóctonas catalanas, como la chisqueta, la aranesa y la ripollesa, con una raza rusa "muy prolífica". Aunque tiene un perro pastor, las ovejas no confían en él, pero el terreno escarpado del cerro, rodeado de barrancos, impide que los animales se escapen.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.